Archivo

RENTAS SIN CAUSA

En 1988 la Academia sueca otorgó el Premio Nobel de economía a Maurice Allais, por su aporte pionero a la teoría de los mercados y a la utilización eficiente de los recursos . Diez años antes, Allais había recibido la primera medalla de oro que el Centro Nacional de Investigación Científica de Francia, (CNRS), concedía a un Economista.

29 de mayo 1995 , 12:00 a.m.

Economista e ingeniero egresado de la Escuela politécnica y de la Escuela Nacional de Minas, de Francia, Allais ha sido desde los años treinta, uno de los cerebros mejor dotados de Europa. A partir de un texto clásico como la Teoría del Interés , de Fisher, refinó teorías consagradas y formuló nuevas hipótesis en los campos de la economía pura y en muchas de sus áreas inexploradas. La econometría y las formulaciones matemáticas sobre una teoría del óptimo equilibrio general, lo llevaron también a escribir su Teoría de los Juegos y Economía a Interés , que fueron decisivos en su accesión al Nobel de Economía. En ese mismo marco construyó muchas de sus hipótesis, algunas de las cuales se han denominado Paradojas de Allais . Una primera, entre las más destacadas, es que el óptimo capitalista se obtiene cuando la tasa de interés iguala a la tasa de crecimiento : o una segunda en el sentido de que en una economía estacionaria, para la obtención de un óptimo rendimiento intertemporal, un tipo de interés nulo sería el prerrequisito para maximizar la renta real. Ambos enunciados descalificaban esencialmente la validez de un crecimiento aparente montado sobre la ficción de las rentas de casino.

Lo anterior no pretende ser, en forma alguna, pura lucrubación sin sentido práctico actual. Por una sorprendente coincidencia, Maurice Allais, en la Cumbre de la Academia Francesa, ofrece hoy el mejor piso para observar el estado de la economía global, tanto como para constatar las ineludibles interrelaciones entre la economía colombiana y la economía mundial.

Como ha sucedido durante décadas sucesivas desde 1943, Allais ha vuelto, en la década de los 90, a demandar, con su autoridad incuestionable, un urgente estado de alerta frente a una estructura económica global afectada por incontenibles fenómenos distorsionantes, que parecerían romper las reglas de oro sobre los manejos macroeconómicos y sectoriales. Aunque, por supuesto, no debería resultar descartable la hipótesis de que, las desviaciones, perversas en la situación actual de la economía deberían imputarse, en buena parte, al menosprecio por las teorías premonitorias de verdaderos maestros como Maurice Allais.

Consecuente con el ejercicio de una cátedra de rigor científico posiblemente sin par en el escenario europeo, Allais ha formulado un diagnóstico escueto sobre la llamada economía neoliberal. En dos de sus recientes obras, para cuestionar la oportunidad de la adhesión francesa al tratado de Mastrich, dice: Toda economía de mercado suscita dos cuestiones fundamentales: la eficacia y la ética. En lo esencial hemos logrado responder a la primera. Pero, sin ninguna duda, nosotros hemos fallado en cuanto a la segunda. La economía occidental reposa casi totalmente sobre gigantescas pirámides de deudas, es potencialmente inestable y parece estar abandonada a una suerte de delirio financiero y especulativo, donde aparecen enormes rentas sin fundamento real, cuyos efectos desmoralizantes son desestimados casi por completo. Europa Occidental conoce un desempleo a todas luces insoportable y éticamente inadmisible. Los europeos debemos repensar totalmente nuestras instituciones monetarias y financieras, igual que nuestra estructura fiscal. La realidad es que nuestras políticas monetarias y financieras se fundan sobre pretendidas verdades establecidas y prejuicios erróneos que son admitidos sin discusión. De hecho mientras más se expandan las ideas dominantes, más se encuentran ellas arraigadas en la psicología humana. Por su simple e incesante repetición, el carácter de verdades establecidas que no pueden ponerse en duda sin correr el riesgo de verse sometido al ostracismo por grupos de presión de toda naturaleza .

Bien fácil de percibir lo que las líneas anteriores solo pretenden enunciar, frente a fenómenos que plantean un reto intelectual y político sin precedentes para la Academia y para los líderes del mundo. No es ni puede ser lícito eludirlo.