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ADÁN APARECIÓ HACE UNOS 270.000 AÑOS

La mayor excavación arqueológica de todos los tiempos, la búsqueda de los orígenes de la Humanidad en los genes que se transmiten de generación en generación, empieza a proporcionar preciados y controvertidos tesoros científicos.

30 de mayo 1995 , 12:00 a.m.

Un grupo de investigadores estadounidenses, entre los que figura el Nobel Walter Gilbert, afirma en Science que un fragmento de ADN del cromosoma Y, que sólo es heredado por el varón y determina el sexo masculino, es idéntico en todos los hombres.

El análisis de esta secuencia genética permite situar en hace 270.000 años la aparición del ancestro común de los hombres modernos, el Adán de los homo sapiens .

Los científicos profundizan en el misterio sobre el origen del linaje evolutivo del hombre con la búsqueda y análisis de fragmentos de ADN específicos, contenidos en los cromosomas de las células del ser humano.

Tres investigadores de las Universidades de Yale, Harvard y Chicago -Robert Dori, Hiroshi Akashi y Walter Gilbert- afirman que una parte no recombinante (no sujeta a variación genética) del cromosoma Y ofrece, por fin, una vía para rastrear hasta su punto inicial el árbol genealógico del hombre moderno.

Ese segmento hereditario de ADN, la molécula espiral donde están escritas las instrucciones de la vida, está compuesto por 729 pares de bases, situados muy cerca de un gene involucrado en el desarrollo del esperma y los testículos.

Para estudiar el polimorfismo de ese pequeño fragmento de ADN entre la población masculina mundial, los científicos estadounidenses analizaron muestras genéticas de 38 individuos, originarios de distintos puntos geográficos de la Tierra.

Los análisis demostraron que esa parte del cromosoma permanecía invariable en todos ellos, mientras que al comparar esa misma secuencia nucleotídica entre hombres, gorilas, chimpancés y orangutanes se detectaban muchas diferencias entre sí.

Estos datos hacen pensar a los científicos que esa ausencia de polimorfismo se debe a la existencia de un ancestro común reciente, y no a otras posibles causas.

A partir de ahí, el equipo estadounidense elaboró un modelo que permite situar a este primer hombre moderno hace unos 270.000 años.

El Nobel Walter Gilbert, uno de los investigadores que más ha impulsado el desarrollo del proyecto Genoma Humano, señala en la revista Science que los resultados del estudio no son compatibles con los modelos multirregionales sobre el origen de los hombres modernos, según los cuales el homo sapiens surgió en varios puntos del planeta simultáneamente reemplazando al hombre de Neandhertal. Por el contrario, el trabajo refuerza la teoría paleontológica opuesta, aquella que propugna uno o varios ancestros modernos comunes en Africa, aunque no ofrezca una localización geográfica sobre dónde pudo vivir ese Adán.

La conclusión de Dorit coincide con un estudio de 1991 que rastreó los antepasados femeninos por medio de mutaciones de material genético heredado exclusivamente de las madres. Ese estudio indicó que la primera antepasada común femenina vivió hace unos 200.000 años en Africa.

Mark Stoneking, del estado de Pennsylvania, autor de ese estudio, dijo que la nueva investigación respalda sus conclusiones sobre la Eva africana . Ellos lograron esencialmente los mismos resultados que nosotros , afirmó.

Esta segunda teoría sobre los orígenes del hombre moderno, la controvertida hipótesis de la Eva africana, se ha apoyado hasta ahora en el estudio de las variaciones del ADN mitocondrial, que es heredado exclusivamente por las mujeres de madres a hijas. Dado que en ese fragmento de ADN femenino las mutaciones se acumulan a un ritmo fijo, ha sido utilizado como una especie de reloj biológico para sostener que la primera mujer moderna, la Eva negra de los Homo sapiens , vivió hace entre 100.000 y 200.000 años en algún punto del corazón de Africa.

Los investigadores Walter Gilbert, Robert Dorit e Hiroshi Akashi no son los únicos que analizan el cromosoma Y con idéntico fin. Los profesores D. Page, del MIT; M. Hammer, de la Universidad de Harvard; N.N. Kidd de la Universidad de Yale; N. Ellis y P. Goodfellow, del Imperial College de Londres y G. Lucotte, en París, completan el grupo de científicos que rastrean el cromosoma Y, que curiosamente es considerado desde el punto de vista genético como mera chatarra, salvo que acoge el gene responsable del sexo masculino y los implicados en la espermatogénesis.

Algunos científicos han llegado a conclusiones controvertidas pero muy concretas, como G. Lucotte, que llegó a afirmar que ese primer homo sapiens debió ser un pigmeo africano de la tribu Atka.

En cualquier caso, como señala también en Science el científico sueco Svante Paabo, de la Universidad de Munich, todos los investigadores están de acuerdo en que nuestros ancestros más antiguos fueron los Homo Erectus , que emergieron en Africa y luego colonizaron la mayor parte de Euroasia hace un millón de años o incluso antes.

Los que critican el trabajo Mike Hammer, experto en genética de la Universidad de Arizona, dijo que el estudio de Dorit tiene fallas y está lejos de ser la última palabra. Dijo que para rastrear fielmente las raíces genéticas de la humanidad, los investigadores necesitan probar la ADN en más de los 38 varones estudiados y además analizar otros sectores del cromosoma Y.

Estoy de acuerdo en que los seres humanos son de origen reciente , dijo Hammer, pero no coincido con las cifras a las que han llegado .

Hammer dijo que al no hallar variantes, el estudio de Dorit tampoco sugiere un origen geográfico para los seres humanos.

Dorit está de acuerdo. Dijo que la falta de variantes significa que los investigadores no pudieron localizar el sitio donde la tasa de mutación fue mayor, que fue la técnica que Stoneking y su grupo usaron para localizar la primera madre en Africa.

Otro problema con el estudio, acotó Dorit, es que el reloj genético podría haber sido reajustado por cambios que ocasionaron la desaparición de todas las pautas del ADN menos una. Eso significaría que cualquier variación que existió antes del cambio no pudo medirse. Esta posibilidad disminuye si se analizan más segmentos del ADN.

Entre los científicos, la teoría más aceptada sobre los orígenes humanos es que un humanoide primitivo, quizás el Neanderthal, surgió en Africa hace unos dos millones de años. Un millón de años más tarde algunos migraron al norte y vivieron en partes de Asia y Europa. Más adelante, quizás hace 200.000 años, se desarrolló el antepasado directo del hombre moderno y lentamente suplantó al humanoide más primitivo.