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EL RÉQUIEM DE BERLIOZ :

30 de mayo 1995 , 12:00 a.m.

El muy notable director francés de orquesta JeanPaul Penin ya era conocido del público capitalino por la presentación, hace no mucho tiempo, de la juvenil Misa de Berlioz, de 1827, a cuya exhumación contribuyó notablemente. Ahora volvió a Bogotá, esta vez para presentar, del mismo Berlioz, su famoso Réquiem, de 1837, que él bautizó Gran Misa de los Muertos. En su romántica concepción, Berlioz soñaba con una riquísima orquesta y con un número extraordinario de voces. Nunca soñó con las facilidades modernas, que permiten usar amplios espacios con estudiada ubicación de todos los conjuntos desde un punto de vista estereofónico que recuerda, en el pasado, las presentaciones de Giovanni Gabrieli en San Marcos de Venecia. El vasto recinto del auditorio de la Universidad permitió situar en el escenario la orquesta (la Filarmónica) y los dos coros (Filarmónico de Bogotá de Carmiña Gallo y Santa Fe de Bogotá de Julián Gómez Giraldo), así como en la retaguardia del público dos bandas (la Sinfónica Nacional y la Distrital, con Thomas G. Cremer a la cabeza). Además, grupos de metales y solista tenor en los palcos laterales del escenario. Por ejemplo, el Tuba Mirum del Dies Irae, con la acostumbrada clamorosa evocación de las trompetas del Juicio Final, resultó de un efecto extraordinario, que hubiera llenado de júbilo al propio Berlioz.

Todo el Réquiem transcurrió a pedir de boca por parte del director, de la orquesta y las bandas, del tenor solista (Manuel Contreras), y en general del estupendo montaje. Nos referimos, ya se habrá advertido, a la segunda presentación del Réquiem, en el mencionado auditorio de la Universidad Nacional, el sábado 20, a las 4 de la tarde. La aludida parte del Réquiem con el Tuba Mirum fue repetida para corresponder a la clamorosa ovación. Esta había sido la segunda presentación de la obra. La primera y la tercera (viernes 19 y lunes 22) fueron en la Catedral Primada, sin las ventajas técnicas del auditorio universitario. En la última, ante el Presidente de Colombia y su señora, y ante toda clase de altas autoridades, fue además retransmitida, no muy felizmente, por la Televisora Nacional.

Este notable esfuerzo contó con auspicios y facilidades de la Embajada de Francia, Aviatur, Total, Colcultura, Instituto Distrital de Cultura y Turismo y Filarmónica de Bogotá. Fue otro de los grandes acontecimientos musicales del año en Bogotá.