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TUTELA A CARRERAS NOCTURNAS DE AFICIONADOS

A Augusto Pinto* lo desvelan las carreras de automovilismo, pero no precisamente porque sea un ferviente apasionado de las minucias del volante y la velocidad ni porque siga con suma atención lo que ocurre en las competencias a través de la televisión, los periódicos o las revistas.

27 de mayo 1995 , 12:00 a.m.

No es piloto, tampoco un corredor ocasional, pero aún así siente que en las noches, en especial los fines de semana, no puede escaparse ni del bullicio de los asistentes ni del ruido de los carros en las jornadas deportivas. Lo mismo le ocurre, paradójicamente, a los otros cuatro miembros de su familia.

Pero no es para menos. La familia Pinto vive cerca del autódromo de Tocancipá, al norte de Bogotá, pero, en realidad, a veces sus cinco integrantes sienten ganas de salir corriendo. Ya están cansados de tanta contaminación no sólo por el ruido sino por las vallas y pancartas cercanas al escenario.

Augusto no se resigna a soportar más en las madrugadas la algarabía de algunos simpatizantes de esta actividad. Tampoco las carreras de aficionados, denominadas piques , en horas de la noche, específicamente los fines de semana y vísperas de festivos. Por eso acudió a los jueces y elevó una tutela.

Pidió entonces la suspensión inmediata de los eventos nocturnos que se realizan en el autódromo, así como descontaminar visual y auditivamente la vereda de Verganzo en el municipio de Tocancipá. Ayer, la Corte Constitucional atendió su solicitud.

Al advertir que el ruido producido por las carreras nocturnas los sábados y domingos constituye una grave molestia , la Corte prohibió la realización en el autódromo de Tocancipá de eventos nocturnos no autorizados por la Federación Colombiana de Automovilismo.

Carreras internacionales Excepto, claro está, las carreras internacionales, cuya realización comprenda un período nocturno a lo largo del año, ajustándose a la programación internacional del automovilismo. Las competencias, dijo la corporación, no podrán exceder de las 10 de la noche.

El pronunciamiento el primero de esta naturaleza lo hizo la Sala Octava de Revisión, presidida por el magistrado Fabio Morón Díaz, al revocar una sentencia del Juez Promiscuo Municipal de Tocancipá.

La ponencia la respaldaron los magistrados Jorge Arango Mejía y Vladimiro Naranjo Mesa.

En el autódromo explicó un magistrado se pueden hacer también competencias nocturnas nacionales, pero autorizadas por la Federación de Automovilismo .

Los pits y el ambiente Aun cuando no prosperó la tutela por falta de pruebas de la violación del derecho a la salud del peticionario, la Corte adoptó otras decisiones al evacuar el caso.

Según conoció EL TIEMPO, la Corte ordenó, a su vez, a las autoridades de Tocancipá y a la División de Factores de Riesgo al Ambiente de la Secretaría de Salud de Cundinamarca adoptar las medidas necesarias para preservar el derecho a la tranquilidad y al ambiente sano.

Medidas similares, indicó la corporación, deberán adoptarse para proteger las garantías al trabajo y a la libre empresa de la Sociedad Comercial Autódromos S.A., propietaria y administradora del Autódromo Internacional de Tocancipá.

Para la Sala afirmó la corporación configura un hecho cierto el molesto ruido que la actividad deportiva nocturna produce, y el perjuicio que éste le puede causar a la tranquilidad y a la calidad de vida del demandante.

Un informe incluido en el expediente y que recoge testimonios de vecinos del escenario y una inspección judicial resume así la situación: los ruidos resultan, para quienes habitan en cercanías del autódromo exorbitantes y estrepitosos .

Siendo así reconoció la Corte la situación descrita afecta indudablemente la calidad de vida del peticionario y la deteriora hasta el grado de atentar directamente contra su tranquilidad.

Con todo, la Corte indicó que la sociedad administradora de este escenario deportivo no puede olvidar su responsabilidad de preservar y conservar el medio ambiente.

Así, indicó, la sociedad propietaria debe ejercer los correctivos idóneos para reducir el ruido a niveles tolerables.

Esto es, en la práctica, mejorar los terraplenes, las vallas metálicas y la arborización y así lograr solucionar el problema que sufre Pinto y su familia.

* El nombre del peticionario es ficticio.