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UN FILÁNTROPO INQUIETA A CHILE

Un estadounidense, que ha invertido 4 o 5 millones de dólares en una boscosa y lluviosa zona del inhóspito pero muy explotable sur de Chile, alejada de la civilización y apenas habitada por diez familias, tiene que estar planeando el negocio de su vida. Más aún si se sabe que cuando concluya su proyecto, en el año 2000, habrá sacado de su bolsillo un total de 17 millones de dólares.

28 de mayo 1995 , 12:00 a.m.

Para muchos chilenos, fieles militantes del modelo económico neoliberal, es ingenuo pensar que toda esta inversión tiene como único objetivo construir un parque natural para proteger uno de los últimos bosques templados lluviosos del mundo.

Toda clase de sospechas y argumentos se han oído en Chile por estos días: son 260 mil hectáreas en manos de un extranjero , divide el país en dos, sus tierras van de costa a cordillera, hasta los límites con Argentina , afecta la seguridad nacional , presiona a los colonos para que vendan , su fundación apoya en Estados Unidos a otras fundaciones que apoyan la planificación familiar... . Los parlamentarios de derecha son los que más protestan.

El causante de esta conmoción nacional es Douglas Tompkins. Daglas -en inglés chilensi- es el padre de la cadena de tiendas Esprit, y conocido en el jet-set ecológico internacional como un derrochador en la conservación de bosques en diversos países. Su nueva obsesión, es el proyecto ecológico Parque Pumalin, localizado unos 200 kilómetros al sur de Puerto Montt, en la X Región de Chile, una zona de intrincada geografía y de muy difícil acceso, aunque de paisajes espectaculares, según quienes han tenido el privilegio de llegar. (ver mapa).

Tompkins asegura que su única intención es proteger el bosque nativo y dio su palabra al gobierno de que no va a explotar industrialmente las casi 300 mil hectáreas de tierra.

Desde el Ministerio de Bienes Nacionales se aclaró que ninguna se la compró al fisco. Todas, a particulares. Adriana Delpiano, la ministra, dijo que si esa misma tierra se hubiese comprado para explotar madera, habría despertado menos inquietud. No estamos acostumbrados a la filantropía , agregó.

De hecho kilómetros más al sur del parque de Tompkins, en plena Tierra del Fuego, la compañía estadounidense Trillum , compró una cantidad similar de hectáreas y ha comenzado a talar unas cien mil de bosque nativo, a nadie se le ha ocurrido protestar por eso.

En Chile no hay límite para la propiedad de la tierra y según Manuel Baquedano, director del Instituto de Ecología Política, tampoco hay un problema de seguridad nacional pues la compra de terrenos en zonas limítrofes sí está prohibida pero para los nacionales de países limítrofes, en este caso argentinos . Además, los terrenos que Tompkins compró en Argentina no limitan exactamente con los Chile , explicó Sara Larraín, presidente de la Red Nacional de Acción Ecológica, Renace.

Para María Luisa Robletto, coordinadora de Greenpeace para el Pacífico Sur, el estadounidense es un activista importante en la defensa de los bosques templados en Canadá . Su organización apoya el proyecto e igual que los demás eco-movimientos de Chile, considera que es precisamente por falta de recursos que el Estado no puede completar el Sistema Nacional de Areas Silvestres Protegidas.

Los expertos consideran que el bosque templado lluvioso está dentro de los ecosistemas más productivos del planeta, pues por su alta biodiversidad acumula entre 500 a 2000 toneladas métricas de material orgánico por hectárea. Se estima que los bosques templados lluviosos cubren el 0.2 por ciento del planeta, y países como Noruega, Nueva Zelanda o Irlanda trabajan en su protección. En la zona también están los últimos bosques de alerces, de aproximadamente de 4000 años de edad.

Si todo sale como Tompkins y la fundación prometen, este será uno más de los Parques Nacionales de Chile, algo muy importante, pues año a año se destruyen en este país cerca de 64 mil hectáreas de bosque nativo, no sólo por el auspicioso auge de la industria maderera, sino también por el consumo de leña, los incendios forestales o la explotación forestal inadecuada.