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COLOMBIA DA PASOS DE GRANDE

La risita socarrona, esa que aflora cuando las cosas empiezan a salir bien, cuando se tiene un secretico guardado o un as bajo la manga fue la que dejaron asomar los deportistas colombianos que participan en estos Campeonatos Suramericano de Atletismo.

28 de mayo 1995 , 12:00 a.m.

Fueron cinco medallas de oro, cuatro de plata y cuatro de bronce conseguidas tan sólo en la primera jornada. Un botín más que reconfortante si se tiene en cuenta que aún faltaban dos días de competencia y que todavía había talento y capacidad para conseguir más.

Esa era la razón de la alegría, porque el lejano anhelo de que el atletismo colombiano sea el rey de Suramérica está dando uno de sus más importantes pasos.

Sabemos que va a ser muy difícil, pues Brasil es potencia mundial y hay otros países que están en buen nivel, pero vamos a intentarlo , decía Ciro Solano, presidente de la Federación Colombiana de Atletismo el día de la despedida del equipo.

Y es evidente que las cosas han cambiado. Antes las delegaciones estaban conformadas por aquellos pocos atletas que tenían mínimas posibilidades de medalla. Se iba con equipos pequeños que siempre traían premio, y quedaba el sabor amargo de que si se hubieran llevado más atletas, el balance de medallas hubiera sido más alto. Además se preparaban y viajaban con la uñas.

Nosotros ahora no podemos llegar como los segundones y agachar la cabeza como pasaba antes con países como Venezuela o Argentina. Cuando se tienen atletas como Ximena Restrepo, Gilmar Mayo o María Isabel Urrutia nos tienen que respetar. Eso es lo que tratamos de infundirle a nuestros atletas, la mentalidad ganadora , comentaba Pedro Grajales, técnico de la delegación.

De igual manera, el apoyo de la empresa privada y del mismo estado a través del programa de los 100 de Oro de Coldeportes ha sido importante.

Y un ingrediente extra a esta historia renovada del atletismo colombiano: la participación de atletas juveniles en este certamen hecho para mayores, como Bertha Sánchez, Helena Guerrero y Zuleima Aramendiz, todas ya medallistas en este certamen.

El objetivo es estar entre las tres primeras. Hay que apartar las cosas malas y aprovechar las buenas. No importan las competidoras porque uno también tiene con qué defenderse, y uno entrena para ganar y para perder , dice Zuleima, la atleta de 19 años nacida en Valledupar.

Ahí está pues el futuro del atletismo colombiano, no sólo en estas piernas y en estos brazos que ahora representan a Colombia. Está en las selvas húmedas del Pacífico, en los chiquillos que juegan descalzos en las calles polvorientas del Cauca o de cualquier departamento de la Costa o en el clima frío de las zonas andinas. En fin una historia que ahora arranca con más vigor que nunca tras la conquista de un sueño que va más allá de una simple medalla.