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UNA HAZAÑA CON AROMA DE CAFÉ

Fue como un póker sangriento , en el que cada jugador dejó su cartas al descubierto. Un juego que tuvo el más puro aroma de café, de café colombiano...

28 de mayo 1995 , 12:00 a.m.

Desde el martes, cuando Nelson Cacaíto Rodríguez, el Gigante de Manizales , perdió por media rueda en el embalaje en Il Ciocco ante el italiano Enrico Zaina, el Giro estaba que escuchaba las notas marciales del himno nacional.

El viernes, en el final de la etapa hacia Rovereto, Oliverio Rincón lo intentó, en otra escapada, esta vez con el suizo Pascal Richard. Y también fracasó. Si bien impuso su ley en la montaña, los últimos metros se disputaban en terreno plano, propicio para el europeo y el grito de victoria se quedó ahogado en la garganta.

Quería dedicarle la victoria a mi hijo Johan Camilo, que nació el miércoles , dijo un poco desilusionado ese día. Pero él, el mismo de la victoria cien de Colombia en el Viejo Continente, el ciclista que está predestinado por los dioses del pedal para grandes cosas, se tomó la revancha.

La etapa reina del Giro-95, de 240 kilómetros entre Trento y Val Senales, con cuatro premios de montaña (dos de primera y uno de categoría especial, en la meta), estaban diseñados para un escalador. Mejor dicho, para un escarabajo . Por eso, desde los primeros kilómetros el protagonismo corrió por cuenta de los ciclistas que en lo profundo del corazón guardan el orgullo de ser colombianos.

Cacaíto Rodríguez, el as del ZG Mobili, y Hernán Buenahora, El Cabrito de Barichara , el mejor hombre del Kelme-Avianca, se involucraron en la fuga que le apuntó a la victoria. Los escapados, ocho en total, coronaron el Monte Giovo primero pasó el manizalita y emprendieron la travesía hasta el ascenso cumbre, de 23,5 kilómetros de extensión.

Aunque catalogado fuera de categoría por estar a más de dos mil metros sobre el nivel del mar (2.004), la verdad es que resultó mucho más pedaleable de lo que decían. Por ningún lado aparecieron las rampas con 12 por ciento de inclinación y la llegada, otra vez, era plana.

A pesar el buen trabajo de los gregarios del Mapei, que pasaron a imponer el paso en la travesía porque Rominger se antojó de otra victoria, los escapados empezaron la subida con casi dos minutos de ventaja. Era apenas un cuarteto: Cacaíto , Buenahora, el español Laudelino Cubino y el italiano Zaina.

A diferencia del Monte Sirino, donde El Cabrito de Barichara se sacrificó para que Lale saliera triunfante, esta vez el corredor de Béjar impuso el paso, buscando devolver el favor. Solo que la estrategia fracasó debido a que la presencia de Zaina sexto en la general, provocó la furiosa reacción del lote en la retaguardia. Y, entonces, la inevitable cacería se produjo.

Sin embargo, las ilusiones colombianas no murieron ahí. Porque del lote partió como alma que lleva el diablo José Jaime Chepe González, el flamante campeón de la Vuelta a Colombia que bien caro está pagando su primer año como profesional. Haciendo caso omiso de la tendinitis que comienza a aquejarlo, alcanzó a soñar con la hazaña.

Pero, otra vez, la voracidad de los Mapei frustró el intento. Hasta que apareció el hombre capaz de marcar diferencia, el escalador fuera de serie que partió a un ritmo imposible de seguir, el escarabajo hambriento de gloria: Oliverio Rincón. Se separó del grupo a tres kilómetros de la meta y escribió su historia.

La verdad es que tras la etapa de Rovereto me quedó un pequeño sabor amargo, ya que pensaba que igual no tenía una nueva oportunidad para intentarlo. Gracias a Dios se me dio , dijo Rincón. Ahora intentaré mantener este puesto en la general. Si se puede mejorar, mucho mejor. Alcanzar el podio es muy difícil, porque (Evgueni) Berzin y (Piotr) Ugrumov están muy fuertes. El podio creo que está casi completo , concluyó. Y se fue al hotel, a esperar la llamada de Gilma Yaneht, su esposa, y de Johan Camilo, su pequeño hijo...

Cinco casillas más, de la undécima a la sexta, ascendió el colombiano Oliverio Rincón en la general del Giro de Italia, después de su triunfo de ayer.

Posiciones: Etapa: 1. Oliverio Rincón (Colombia/ONCE), 7h 32m 07s; 2. Georg Totschnig (Austria), a 1m 18s; 3. Tony Rominger (Suiza), a 1m 20s; 4. Piotr Ugrumov (Letonia), a 1m 22s; 5. Claudio Chiappucci (Italia), a 1m 29s; 6. Evgueni Berzin (Rusia), mt; 7. Heinz Imboden (Suiza), mt; 8. Pavel Tonkov (Rusia), a 2m 28s; 9. Hernán Buenahora (Colombia/Kelme-Avianca), mt; 10. Arsenio González (España), mt; 23. Nelson Rodríguez (Colombia/ZG Mobili), a 7m 50s; 24. Martín Farfán (Colombia/Kelme-Avianca), mt; 27. José Jaime González (Colombia/Kelme-Avianca), a 8m 46s; 37. Federico Muñoz (Colombia/Kelme-Avianca), a 14m 09s; 47. Angel Yesid Camargo (Colombia/Kelme-Avianca), a 18m 53s. Largaron 154 corredores y clasificaron 143.

General: 1. Rominger, 62h 33m 41s; 2. Ugrumov, a 3m 14s; 3. Berzin, a 3m 29s; 4. Francesco Casagrande (Italia), a 4m 43s; 5. Chiappucci, a 5m 25s; 6. Rincón, a 6m 13s; 7. Imboden, a 7m 27s; 8. Totschnig, a 7m 50s; 9. Tonkov, a 8m 04s; 10. Enrico Zaina (Italia), a 9m 11s; 13. Buenahora, a 13m 32s; 19. Rodríguez, a 24m 18s; 48. Farfán, a 59m 35s; 52. González, a 1h 10m 39s; 55. Muñoz, a 1h 18m 49s; 64. Camargo, a 1h 34m 42s.