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BICICALLES, UNA OPCIÓN PARA SALIR DEL TRANCÓN

Todas las mañanas, poco antes de las 8, la gente de La Castellana ve salir a un hombre, con su pantalón de paño o de dril, camisa y saco, con su morral en la espalda y la bicicleta al hombro. Al bajar las escaleras del edificio en donde vive, se sube a la bicicleta y emprende su recorrido a la oficina, en la calle 72 con 11. Recorrido que en carro normalmente es de 40 minutos, mientras que en su bicicleta es de 20 o 25 minutos.

28 de mayo 1995 , 12:00 a.m.

Lo que pocos saben es que ese hombre es el director de Ecofondo, Juan Pablo Ruiz. Un padre de dos hijas que además es miembro del consejo editorial de la Revista Ecológica, y gestor de varios proyectos en esta materia.

Se declara un hincha furibundo de la bicicleta, medio que ha empleado para desplazarse desde 1985.

Sin embargo, reconoce que no ha sido fácil utilizarla. Y un ejemplo de ello es el episodio que vivió hace unos días.

Tenía un familiar en la clínica Reina Sofía, así que el primer día me fui en mi carro desde la oficina hasta allí. Eran como las 5:30 p.m. y me demoré entre 40 y 45 minutos. Así que al otro día decidí irme en la bicicleta, seguro de que emplearía menos tiempo.

Así fue. Empleé 25 minutos en llegar. Lo absurdo del caso es que el tiempo que ahorré, lo gasté discutiendo con el celador de la clínica, quien insistía en que no podía dejar mi bicicleta afuera y que por supuesto no la podía entrar. Qué me tocó hacer? coger mi bicicleta, buscar un teléfono y llamar a uno de los familiares que estaba en la clínica para que bajara, me prestara las llaves de su carro y pudiera guardar la bicicleta dentro del vehículo .

Este es solo uno de los obstáculos que ha encontrado Ruiz en sus recorridos en bicicleta.

Es que para una cosa tan simple como hacer mercado no se puede ir en cicla porque no hay donde dejarla. Es más, en los sitios de trabajo rara vez se puede ir en bicicleta porque es un problema entrar con ella .

Las bicicalles Todos los obstáculos que ha tenido que sortear Juan Pablo Ruiz, también fueron vistos por un grupo de investigadores del Centro de Información y Educación Popular (Cinep) y de la Fundación Friedrich Ebert Stiftung de Colombia (Fescol), quienes, con base en los resultados lanzaron la propuesta de las bicicalles.

La idea es que a las vías se les reduzca un carril para que sea destinado al tránsito exclusivo de bicicletas.

La propuesta está apoyada en datos que confirman la utilización de la cicla como medio de transporte diario.

Por ejemplo, una persona en bicicleta ocupa aproximadamente 0,8 metros cuadrados/persona, mientras que un automóvil, que en su mayoría también transporta una persona, ocupa 60 metros cuadrados/persona.

Así mismo, de acuerdo con la investigación, el promedio de velocidad de los carros, en hora pico, es de 14 kilómetros por hora, mientras que en una bicicleta se pueden alcanzar hasta 20 kilómetros por hora.

Otro de los factores que hacen de las bicicalles una buena propuesta es su economía. Mientras que los costos de construcción de una vía ascienden a 800 millones de pesos el kilómetro, los costos de un corredor para bicicletas es de 8,5 millones de pesos.

Las bicicalles se ubicarían en los corredores de la carrera 7a. (desde el norte hasta el centro) y la carrera 30 en ambos sentidos.

Para que sea posible esta propuesta, tendrían que intervenir entidades como el Instituto para la Recreación y el Deporte y el Fondatt.

Corredores viales otra alternativa El Instituto de Desarrollo Urbano (IDU) está estudiando la posibilidad de hacer cuatro corredores viales dedicados exclusivamente al tránsito de bicicletas.

El primer corredor se ubicaría en la carrera 15 y se conectaría con la ciclovía de la carrera 7a., abarcando un área entre la calle 72 y 26. El tramo de la carrera 15 tendría una longitud de 7 kilómetros, por 6 u 8 metros de ancho.

El segundo corredor abarcaría desde la escuela de Carabineros hasta la vía a Cota.

Se estudia la posibilidad de utilizar la vía existente, de tipo rural, que une la Escuela de Carabineros con la vía a Cota (carrera 92 por avenida San José). El corredor tendría una longitud aproximada de 6 kilómetros por 6 metros de ancho.

Dentro de este corredor también está planteado dar continuidad a este circuito utilizando sectores de la avenida Suba y de la avenida Boyacá.

El tercer corredor estaría en la avenida Villavicencio. Tendría una longitud de 10,8 kilómetros y un ancho de 3 metros.

El IDU está analizando la posibilidad de que vaya sobre el separador central de la avenida Villavicencio, conectándolo con los parques de Kennedy, Timiza, Tunal y la Central de Mezclas.

El cuarto corredor es el del Canal del Arzobispo- Los Molinos, que abarcaría el Parque Nacional - la carrera 30, Canal El Salitre y Canal Los Molinos.

Tendría una longitud de 17 kilómetros y un ancho de 3 metros.

Las ciclovías en Bogotá Bogotá cuenta en este momento con siete ciclovías distribuidas en toda la ciudad, que funcionan los domingos y festivos, entre las 7 de la mañana y la 1 de la tarde, así: - Calle 26 entre carrera 30 y Avenida Boyacá.

- Avenida Boyacá, desde la calle 80 hasta la 44 sur.

- La carrera 7a. entre la calle 6 y la 116.

- La carrera 50, entre la Avenida de Las Américas y la Autopista Sur.

- La carrera 15 entre calles 100 y 127.

- La calle 116 entre la carrera 7a. y la 15.

- La Y de Fontibón entre la Y oriental y la Y occidental. Las ciclovías, reglamentadas según el decreto 323 del 29 de mayo de 1991, son vías exclusivas para el tránsito de peatones y vehículos de tracción humana.

El vehículo que ingrese a la ciclovía será multado con cinco salarios mínimos diarios (39.644 pesos).