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UNA AMENAZA PARA LOS BEBÉS

El tétanos es una enfermedad que se presenta en los niños y en los adultos. Por fortuna, es cada vez menos frecuente, ya que desde hace varios años la vacunación masiva ha conseguido disminuir el número de casos.

28 de mayo 1995 , 12:00 a.m.

Pero a pesar de esto, el tétanos neonatal sigue siendo una enfermedad fulminante y devastadora para un porcentaje de los niños recién nacidos, en especial campesinos y menores de zonas marginales de la ciudad, que mueren al no recibir las defensas de sus madres.

Ellas no se vacunaron antes del embarazo o durante él. Según la Unicef toda mujer gestante debe recibir dos dosis de la vacuna en los nueve meses.

En 1994 en Colombia murieron más de 100 niños en el país por tetanos neonatal.

El bacilo o espora que produce esta enfermedad se encuentra por lo general en lugares insospechados, como la tierra, los instrumentos (que no fueron desinfectados) empleados para cortar el cordón umbilical, la aplicación de sustancias contaminantes para sanar el ombligo, entre otros.

El tétanos neonatal necesita de una herida para entrar en el organismo y encontrar allí un medio en el cual reproducirse. Los bebés recién nacidos son frágiles, vulnerables, y su ombligo es prácticamente una herida perfecta para el ingreso del bacilo, ya que tarda en promedio 10 ó 15 días en sanar.

Los primeros síntomas que desarrollan los bebés infectados, entre el tercero y décimo día de nacidos, son la pérdida de la capacidad de succionar la leche, y llanto por hambre, aunque no logran ingerir ni tragar leche debido a espasmos musculares en la mandíbula y la garganta.

Horas después, desarrollan rigidez generalizada y espasmos en su cuerpo. Desafortunadamente el niño muere por un paro respiratorio durante los espasmos o al cabo de los dos o cuatro días, como consecuencia de una neumonía o una gastroenteritis aguda.

Hay dos momentos en los cuales el bebé puede contraer el tétanos: cuando le cortan el cordón umbilical con tijeras, cuchillos o utensilios que no han sido debidamente esterilizados; o antes de desprenderse el cordón umbilical, cuando los padres aplican sustancias como panela, azúcar, nuez, barro o excrementos de vaca, creyendo que favorecen la cicatrización.

Para prevenir esta enfermedad, las mujeres que estén en embarazo deben vacunarse con toxoide tetánico para quedar inmunizadas. Esto hace que el bebé reciba las defensas contra la enfermedad.

De allí en adelante, para evitar el tétanos en la infancia, la única medida eficaz es la aplicación de las vacunas. Estas inmunizaciones deben llevarse a cabo cuando el bebé tenga dos meses. Luego se debe aplicar una nueva dosis a los cuatro, y repetirla a los seis meses. Al cumplir dos años se debe volver a vacunar, para terminar a los cinco años con la última dosis.