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EL DERECHO A LA ESPERANZA

A nadie le gusta terminar de leer el periódico con la sensación de que la vida no vale nada, de que el país se está acabando, de que todo está perdido.

28 de mayo 1995 , 12:00 a.m.

Los lectores esperan que las noticias malas sean compensadas, aunque sea en parte, con otras que suelen ser ignoradas: las que informan de cosas positivas.

En lo que va corrido de este mes EL TIEMPO ha publicado, según las cuentas del autor de esta columna, 16 noticias generadoras de optimismo. La más llamativa fue la publicada el martes pasado con una fotografía en primera página y texto en las páginas 1D y 2D, en la cual se mostró la forma en que 370 niños de Ciudad Bolívar, sin aulas adecuadas y con los medios más precarios, recibían clase al aire libre mientras colegios y escuelas oficiales estaban en vacaciones por el conflicto de los maestros.

Ver a los niños, muy formales en sus modestos pupitres, con sus rostros alegres e inquietos, atendiendo las enseñanzas del policía bachiller en el tosco ámbito del aula semiderruida, en medio de la deprimente pobreza de su barrio; apreciar cómo estaban arreglados para la clase, con las ropas que sus padres compraron, seguramente, con grandes esfuerzos, es algo que le debe devolver la fe en Colombia a cualquiera que la haya perdido.

Lo mismo puede decirse del artículo publicado el 8 de mayo en la página 1F, bajo la firma del escritor chileno Jorge Edwards, quien lo escribió para El Mercurio de Santiago y lo cedió a EL TIEMPO ese día. Es motivo de orgullo para los colombianos que este escritor de fama mundial (por Persona Non Grata, Adiós, Poeta... y tántos otros relatos), haya manifestado en ese artículo su admiración por la cultura de los bogotanos, por la forma como nuestro país protege el libro y la lectura, y por el hecho de que, según sus palabras, ha logrado convertirse en pocos años en un país de editores y lectores .

El ejemplo de una empleada del hotel donde estuvo hospedado, quien le pidió un libro prestado y se lo devolvió dos días más tarde después de leerlo con una avidez que según Edwards no existe en Chile, es un elogio a las legiones de compatriotas que se están educando y preparando para ser buenos ciudadanos y construir un país mejor.

Otras noticias positivas publicadas por EL TIEMPO fueron: - el encuentro estudiantil en el Colegio Los Nogales de Bogotá, en el cual un centenar de alumnos de 24 colegios analizaron el problema del narcotráfico, con el afán de ayudar a resolverlo (Mayo 8, pag. 18A); - el plan de participación ciudadana anunciado por el gobierno (Mayo 12, pag. 7A); - el programa de defensa ambiental iniciado por los ministerios de Defensa y Medio Ambiente (Mayo 13, pag. 9A); - el hallazgo arqueológico en Antioquia (Mayo 18, pag. 2A); - el triunfo del ballet de Chocontá, Facatativá y Bojacá en España (Mayo 19, pag.2A); - el sistema de localización de vehículos por satélite inaugurado en Medellín para combatir el robo de carros (Mayo 19, pag. 12A); - la semblanza de la primera capitana de vuelo de Avianca, Maribel Porras Gil (Mayo 19, pag. 19A); - la convocatoria para embellecer el parque El Tunal (Mayo 22, pag. 4F); - el éxito de las modelos colombianas en el mundo (Mayo 24, pags. 1A-1D); - la hazaña de Jaime García Serrano, llamado el ordenador (computador) humano por los españoles (Mayo 24, pag. última A); - la recuperación del parque de la calle 93 entre carreras 11A y 13 de Bogotá (Mayo 24, pag. 4E); - la operación limpieza de los policías bachilleres en la Avenida Caracas de Bogotá (Mayo 25, pag. 1D); - los éxitos de dos niños colombianos en la Feria Internacional de la Ciencia y la Ingeniería (Mayo 26, pag. 15A), y - el grado de Miguel Hernán Tobar, un payanés de 72 años, como contador público (Mayo 26, pag. 3B).

Estas noticias demuestran que no todo es negro en Colombia. Además de los hechos de sangre, corrupción y catástrofes, hay otros que muestran que el país progresa.

Nadie ignora las trágicas situaciones que soporta nuestra sociedad ni los problemas que agobian al colombiano común y corriente, pero su existencia no tiene por qué privar a los lectores de conocer el lado más amable de la vida nacional.

EL TIEMPO publica un promedio de 200 noticias diarias, lo cual arroja un total aproximado de 5.600 en los 28 días transcurridos de este mes. Las positivas publicadas desde el primero de mayo representan, por lo tanto, una parte mínima de su contenido.

Es sabido que los hechos negativos siempre capturan la mayor atención, pero los lectores tienen derecho a conocer también los otros. Tienen derecho a la esperanza.