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ESTALLA ESCÁNDALO POR NARCOFIESTA EN BOLIVIA

El subsecretario boliviano de Régimen Penitenciario, Johnny Morató, y dos de sus principales subordinados fueron detenidos por la policía antidroga tras asistir a una fiesta junto a una decena de reos narcotraficantes que pudieron salir de la cárcel para la ocasión.

27 de mayo 1995 , 12:00 a.m.

Al desatarse el escándalo, el ministro boliviano de Gobierno, Carlos Sánchez Berzaín, destituyó a Morató.

Junto a Morató departían también del festejo el gobernador de la cárcel de Santa Cruz, coronel Alberto Ayala, la Directora Departamental de Penitenciarías, Elizabeth Coro, y el dueño de casa Walter Gandarillas, quien según las autoridades, es un recluso salido ilegalmente de la cárcel para organizar la fiesta.

Este último cumple una condena de cárcel acusado de asesinar al comerciante polaco Arturo Esquivelski, a quien habría victimado cuando salió de prisión con permiso judicial.

Morató, que debía comparecer ante la Comisión de Derechos Humanos de la Cámara de Diputados para responder a cargos de violación de estos derechos, viajó a Santa Cruz el pasado miércoles con el propósito de atender una demanda de reclusos de aquella ciudad, quienes reclamaban mayor celeridad en la atención de sus asuntos legales.

La denuncia se originó a través de un canal privado de televisión de Santa Cruz, el cual tras recibir información de que a la fiesta acudirían además de las autoridades implicadas otros diez narcotraficantes excarcelados ilegalmente, filmó durante la madrugada del jueves a la mayoría de los asistentes.

La filmación, divulgada ayer en La Paz, muestra a los implicados cuando salían de la fiesta, algunos en estado de ebriedad.

Al respecto, medios de prensa conjeturan que Morató y los otros dos implicados, podrían ser sometidos a la draconiana ley de régimen de la coca y sustancias controladas, más conocida como Ley 1008, la cual los condenaría a diez años de presidio bajo cargos encubrimiento de delincuentes.