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DETECTARON CEMENTERIO DE TÓXICOS

Un cementerio de desechos tóxicos detectado en el patio de las antiguas instalaciones de la Federación Nacional de Algodoneros en Codazzi (Cesar) y en donde actualmente funciona el Instituto Técnico Agrícola Antonio Galo Lafaurie mantiene en estado de alerta a los docentes y a los 308 estudiantes que allí reciben capacitación.

27 de mayo 1995 , 12:00 a.m.

Aunque el descubrimiento se hizo el 17 de febrero pasado, cuando se hacía una excavación para construir un estanque piscícola, y fueron desenterradas varias bolsas con DDT (dicloro-difenil-tricoloretano), la preocupación surgió al comenzar a presentarse fuertes dolores de cabeza y mareos en docentes y estudiantes desde hace 15 días.

Las directivas del plantel pidieron ayuda a las autoridades sanitarias del municipio y a Corpoica, que a través del entomólogo Luis Armando Castro comprobaron la existencia del cementerio en una hectárea y media.

Roque Gordillo, un ex empleado de Federalgodón, quien participó en el entierro de los desechos dijo que hace más de 20 años por órdenes de un visitador que vino desde Bogotá y los directivos seccionales se cubrieron con tierra bolsas con DDT, y más de 70 canecas de 55 galones de capacidad de agroquímicos como Methil Paration, Malathion, Aldrin, Sigar, Galecron, Fundal, entre otros, utilizados en las fumigaciones de cultivos de algodón.

Se ordenó un socavón, un hueco, tomaron sus listas y enterraron todas sus vainas y adiós, hasta luego, y eso fue todo , afirmó. Agregó que el haber trabajado con los químicos le pudo haber traído como consecuencia que le naciera una hija a la que considera un vegetal.

Por su parte, el entomólogo Luis Armando Castro explicó que los productos pueden afectar la salud humana, especialmente en el sistema nervioso porque son sustancias neurotóxicas. Además, se contamina el ambiente a través del fenómeno de la capilaridad (evaporación de líquidos por efectos del calor), y las aguas subterráneas por el descenso de los líquidos.

El rector del instituto, Lucas De la Hoz Collazos, manifestó que no ha recibido reportes de malestar en el estudiantado, pero en una ocasión el profesor José Rodríguez tuvo que abandonar el lugar porque se sintió con bastante mareo atribuido a las emanaciones.

También indicó que él ha sentido dolores de cabeza, al igual que la educadora Mary De Castro. Indicó que atendieron las sugerencias del jefe del hospital local de no permitir el acercamiento de estudiantes al cementerio.

Entre tanto, el personero de Codazzi, Armando Gámez, dijo que hecha las peticiones por parte de la Defensoría del Pueblo desde Valledupar y de Corpoica, se investigó la institución y los resultados serán remitidos a las autoridades sanitarias, en especial al Ministerio del Medio Ambiente, que aunque envió delegados no se ha pronunciado.

No obstante, el director de la Corporación Autónoma Regional del Cesar (Corpocesar), Augusto Escalona Montero, expresó que ellos practicaron una inspección y mientras se evalúan los análisis, se le pidió a las autoridades municipales de Codazzi acordonar el lugar e impedir el ingreso de personas en especial de niños, mientras se hace lo posible por comenzar a erradicar el cementerio en la próxima semana.

Por último, el presidente de la Asociación Agropecuaria de Codazzi (Agropeco), Nelson Calvache Guerrero, señaló que se pedirá ayuda al Batallón La Popa en Valledupar para que sus equipos detectores de metales, revisen otras instalaciones de Fedealgodón y de Coral en Codazzi, en donde también se sienten fuertes olores de agroquímicos.

Los barrios en donde se sienten los olores con más intensidad son Las Flores, Trujillo, Las Delicias y la invasión El Cairo.

Calvache dijo que Codazzi, desde la bonanza algodonera entre los años 70 y 75, cuando se sembraron 50 mil hectáreas de algodón, debió soportar la fumigación con 35 mil toneladas de fungicidas e insecticidas, lo que ahora se traduce en que sea uno de los municipios con los mayores índices de cáncer en el Cesar.

Estos cementerios tóxicos en terrenos que eran de propiedad de Federalgodón fueron descubiertos primero en Cartagena y luego en Barranquilla, pero se presume que en otros terrenos de Federalgodón también estén enterradas canecas con químicos.