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TODO BIEN, TODO BIEN

Todo, bien, todo bien , decía el Pibe Valderrama cuando el hoy presidente Samper era considerado por él como su colega , porque jugaba como delantero a la silla de Bolívar. Pero esta semana sí que salió la frase del Pibe . Le rodaron las cosas al Presidente como para dejar sin tema a algunos columnistas y caricaturistas, que nada les sabe y todo les huele. O les duele.

27 de mayo 1995 , 12:00 a.m.

Hablando en términos taurinos, resulta que el segundo espada, Humberto De la Calle, un paisa que en política tiene maíz para mucho peto, se va indudablemente feliz con capa y muleta para otra plaza. A Las Ventas de Madrid, ruedo que tánto proyecta. Deja así el vicepresidente un chicharrón peludo, para irse a saborear el jamón serrano. Y si aquí, de pronto estaba pasando tragos amargos, ahora saboreará suaves vinillos. Fue una buena medida, porque eso de estar ahí como vice en la misma casa, no debe ser tan agradable; y para el Presidente, creo yo, también será como si uno supiera que la señora le tiene listo en el piso de abajo el remplazo por si a uno le da infarto.

De otro lado, el Consejo de Estado confirmó la legitimidad de la elección del fiscal Valdivieso y que este puede seguir en su tarea moralizadora. Cómo les quedaría el ojito a algunos? Y por si algo faltara, el mismo jueves se presentó a la Fiscalía el periodista Alberto Giraldo, quien de inmediato pasó a un examen médico, donde un doctor le abrió los párpados, le tomó el pulso, le escuchó el corazón y le chequeó los reflejos. Y ayer ante un fiscal tenía otro examen, el de conciencia, donde tuvo que abrir la boca, sacar la lengua y mostrar el extracto bancario.

Todo esto ocurrió mientras míster Robert Gelbard, un duro de las drogas de los Estados Unidos, quien debe decir allá que aquí nos batimos a muerte, hablaba con el Presidente, con ministros, el Fiscal y varias personalidades. Oh carramba, en Colombia toro bien, toro bien , diría el mister, a quien debió cambiarle la percepción del país como cambia una campesina bien maquillada, con sastre y tacones.

Y es que, coincidencialmente, no faltó detalle. Los maestros levantaron el paro y la Plaza de Bolívar, la Carrera Séptima, la Avenida Eldorado, estaban limpias. Y, además, cuando mister Gelbard se dirigía al Palacio de Nariño, arriba por la 5a., un par de asaltantes que habían roto el panorámico al carro de una dama y robado el bolso, fueron capturados en media cuadra. !Oh carramba, qué eficiencia de la policía colombiana. Pronto cogerrán a los Rodríguez , pensaría el gringo. Y para rematar, el Wall Street Journal dijo que el cartel había montado su lavandería en Nueva York y no aquí, porque al parecer allá los recibos del agua llegan menos caros.

Cómo estarán las cosas de bien por Palacio, que el señor Presidente me llamó y pronto tomaremos un tinto y seremos amigos. Todo bien, todo bien . Y olé.