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UN VIAJE DE ESPERANZA

La fundación Guillesca, entidad sin ánimo de lucro, fue creada hace año y medio por Romulo Cárdenas para rehabilitar drogadictos y alcohólicos.

27 de mayo 1995 , 12:00 a.m.

Hoy es una empresa de turismo que ofrece paseos en coche por la ciudad vieja.

El equipo de trabajo lo componen dos estudiantes de bachillerato, que decidieron colocar su granito de arena en la tarea de ayudar a los demás.

Ellos son Ivonne Mora y Larry Rodríguez, que hacen el papel de viajeros cachacos y divierten con sus apuntes y conocimientos al turista.

Cárdenas, quién domina varios idiomas es el encargado de servir de guía.

Próximamente se incorporarán personas rehabilitadas para que trabajen como cocheros con trajes de la época.

Por otra parte, en corto tiempo el servicio cubrirá una ruta por el parque nacional.

El horario de alquiler es de 8:00 a.m. a 10:00 p.m. de lunes a domingo.

El valor es de 8.001 un pesos. Ese peso que sobra lo usan para convertir el dinero en láminas.

Con las láminas los artesanos del grupo fabrican candongas, hebillas y otras artesanías que se venden entre los turistas.

Pero la idea de trabajar y ganar dinero de forma honrada no termina.

La fundación también se dedica a la cría de lombrices con lo que financian parte de los gastos del equipo.

El éxito del proyecto es tal que cuatro mujeres, excombatientes de la segunda guerra mundial, llegaron al país para conocer desde un coche el sector de la Candelaria.