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EN EMERGENCIA SANITARIA DESPLAZADOS EN SUCRE

Por las epidemias de diarrea, vómitos y fiebre que padecen 118 niños que están hacinados en Algodoncillo, corregimiento de San Antonio de Palmito (Sucre), el alcalde de ese municipio, Héctor Conde Campo, declaró ayer la emergencia sanitaria en esa región.

26 de mayo 1995 , 12:00 a.m.

Conde Campo solicitó la solidaridad nacional para afrontar los problemas originados con 615 indígenas campesinos desplazados por la violencia que azota a la región del Urabá.

Agregó que en la atención de los enfermos se agotó el precario presupuesto de salud, con la compra de más de 200 fórmulas médicas, el suministro de combustible para los desplazamientos de la ambulancia y mercados para la alimentación de las personas. No tengo un solo peso para comprar un mejoral y por eso reclamo la ayuda del Gobierno Nacional para superar esta emergencia , dijo.

En los municipios de San Antonio de Palmito y Santiago de Tolú están hacinados desde hace dos meses los indígenas del cabildo El Volao, que huyeron del municipio de Necoclí (Antioquia).

Otro problema, según el alcalde, está en que algunos indígenas desesperados por el hambre y las enfermedades han comenzado a invadir fincas, lo cual crea alteraciones del orden público.

Para tratar la problemática se realizará en San Antonio de Palmito un foro el 30 y el 31 de mayo, dijo el secretario departamental de Gobierno, César González Petano.

Por otra parte, la XI Brigada, con sede en Montería, inició un proceso denominado plan retorno para lograr que centenares de familias campesinas que abandonaron sus parcelas en el alto Sinú, y que están hacinadas en Tierralta, Valencia, Montería, San Carlos y San Andrés de Sotavento, regresen.

El plan retorno consiste en dar todas las garantías a los campesinos para que vuelvan a sus lugares de origen.

La operación está programada para iniciarse el 4 de junio, conjuntamente con una brigada cívico-militar que llevará a cabo la XI Brigada en el corregimiento de Batata y que luego se extenderá hacia las zonas de San Rafael del Pirú y Guaudual, y así sucesivamente hacia los otros sitios.

Los campesinos señalan que no volverán si el Ejército no les presta ayuda permanente. Sabemos que nos van a llevar y se quedarán con nosotros cuatro o cinco días y después se vuelven para Tierralta y nosotros nos quedamos abandonados para que nos maten. Mejor morimos de hambre y enfermedades , dijo uno de ellos.