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LAS MIGRACIONES

La adopción reciente de medidas restrictivas para los inmigrantes en los Estados Unidos y el auge electoral de movimientos anti-migratorios, como en Francia, muestran, una vez más, la conveniencia de incorporar prioritariamente en la agenda internacional el tema de los movimientos transnacionales de personas. Que pese a su universalidad y a que afectan no sólo las relaciones Norte-Sur, sino todas, incluyendo las Sur-Sur y de la adopción por la ONU en 1990 de la Convención para su protección, y la de sus familias, sigue manejándose básicamente como si fuera asunto interior de los estados.

26 de mayo 1995 , 12:00 a.m.

No ha prosperado una sugerencia positiva de la Cepal que conduciría a examinar, a la manera del Gatt, la pertinencia de acuerdos subregionales, regionales y globales, sobre los movimientos de mano de obra, tal como se ha hecho con los movimientos de capitales, de mercancías, de tecnologías y de servicios, ahora en manos de la Organización Mundial del Comercio. El enfoque legal o formalista resulta insuficiente, teniendo en cuenta las implicaciones económico-sociales de los movimientos de personas en una etapa en que el desempleo es la primera preocupación de los gobiernos, tanto de los países desarrollados como en desarrollo.

Al terminar la Segunda Guerra Mundial se configuró el principio de Libre Movimiento de Personas y se enjuició con severidad posteriormente a los estados comunistas por su transgresión. Desaparecida la confrontación Este-Oeste urge clarificar el significado de este principio. Predomina la tendencia de que los estados nacionales poseen la potestad de regular el régimen de los extranjeros, se presentan también factores como la capacidad de absorción de la mano de obra en los mercados de trabajo, la revolución post-industrial ha abierto interrogantes desconocidos. Pero resulta impensable que se avance en la globalización, en el movimiento de capitales, mercancías y tecnologías, y se pretenda excluir a los seres humanos. Que también requieren no sólo protección, sino regulaciones convenidas entre las partes.

La ONU y las organizaciones regionales -como la OEA- deberían consagrar un esfuerzo prioritario a las migraciones como se está haciendo con el medio ambiente, la población, los derechos humanos, el desarrollo, con los cuales están indisolublemente ligados. La opinión pública puede impulsar a los gobiernos para que se ponga en marcha un nuevo approach multilateral tanto a las causas como a los efectos de las migraciones que trate de armonizar las políticas migratorias, cree métodos para monitorear los flujos masivos a través de medidas preventivas, no simplemente represivas, y de una cooperación internacional eficaz.

Cuando se repasa la lista de las causas de las migraciones se encuentra que a finales del siglo XX siguen siendo las mismas, presentan aspectos negativos y positivos, demandan tratamientos multidisciplinarios, humanos y viables. La pobreza, la falta de oportunidades, el inmovilismo social, los desequilibrios económicos, la búsqueda del bienestar y la felicidad que no se consiguen en los lugares de origen constituyen el motor de los éxodos actuales de población. Algún día podrá hablarse de un nuevo tipo de derecho en el mundo, el derecho a no migrar, a obtener en su propio país lo que se busca en otros. Pero cierto tipo de movilidad de personas tendrá que existir siempre, es necesario regularlo, mantener abiertas opciones. Si se quiere controlar las migraciones los países más ricos tendrán que contribuir, inescapablemente, en la tarea de asegurar el desarrollo de los más pobres.

Los estados ya no están solos en la escena. Por una parte, los individuos y las familias están reconocidos como sujetos del moderno derecho internacional, atenuando el absolutismo de la soberanía. Los bloques de estado están asumiendo atribuciones crecientes. Uno de los fenómenos inquietantes resulta, precisamente, de que se tiende a crear (como en la Unión Europea) espacios de libre movimiento de personas entre los nacionales de los países miembros y a la vez, proteccionismos excluyentes frente a los nacionales de terceros países. En contraste, las migraciones no aparecen explícitamente mencionadas en el Tratado de Libre Comercio, Nafta, cuando se sabe que uno de sus objetivos ha sido disminuir las presiones emigracionistas mexicanas hacia el Norte. Cuál sería el papel de las migraciones en el proyecto de ampliación del Nafta hacia una zona de libre comercio de las Américas? El silencio en la Cumbre de Miami fue absoluto. Las migraciones no pueden sustraerse de la construcción de los esquemas integracionistas en nuestro continente, a pesar de lo cual continúan relegadas en la agenda internacional. A más de las normaciones de protección de migrantes hay que insistir en el enfoque económico-social. Se requieren acuerdos migratorios no sólo entre estados, sino entre sub-regiones y entre bloques de integración, evitando las confrontaciones, con un espíritu de cooperación, de diálogo y de solidaridad.