Archivo

PRIMERA CONDENA POR VIOLACIÓN EN BUS

La violación de dos mujeres y el atraco a cuarenta pasajeros en un bus ejecutivo, ocurrido en Bogotá hace un año, empezó a ser castigado por la justicia.

26 de mayo 1995 , 12:00 a.m.

La primera decisión, adoptada ayer por la Fiscalía Regional, afecta a Miriam Concepción Bayona, que fue condenada a una pena de 19 años de cárcel, como partícipe en el hecho.

La confesión de Bayona se hizo durante la etapa instructiva, realizada por fiscales regionales, porque dentro de las acusaciones estaba la comisión de secuestro. Los delitos por los que fue hallada responsable fueron violación, porte ilegal de armas, acceso carnal violento y hurto.

La sentencia contra Bayona, por su confesión, fue reducida en una tercera parte.

Sus cómplices, sin embargo, no quisieron someterse al procedimiento de sentencia anticipada y por eso, desde el pasado 19 de mayo, el proceso está listo para que en los próximos 20 días un juez sin rostro dicte la sentencia.

En este momento, el proceso está siendo notificado a los representantes del Ministerio Público y de la Fiscalía para que analicen el caso y conceptúen si se debe apelar para que continúe la investigación o si, por el contrario, están satisfechos con la decisión de los jueces.

La sentencia se dictará contra Luis Felipe García Leguizamón, Eduardo Hurtado, Hugo Baquero, Yamit Walteros Villalba, Julio Hurtado y Manuel Hurtado, que podrían ser condenados a 25 años de cárcel.

El atraco El 24 de mayo del año pasado, Miriam Concepción Bayona y sus seis amigos subieron a un bus de la empresa Republicana de Transportes S.A. y amenazaron a los cuarenta pasajeros que viajaban en él. Luego, los obligaron a que les entregaran dinero, joyas y demás valores que llevaban. Según la declaración de uno de los atracadores, en el asalto recogieron alrededor de 90 mil pesos.

Después, los delincuentes obligaron a los hombres a tenderse en el piso y con mofas y burlas empezaron a pararse encima de ellos.

Una joven que viajaba en el bus y vestía minifalda roja y camisa blanca y otra muchacha fueron obligadas a ir a la parte de atrás del automotor. Al replicar que no podían pasar, pues los demás pasajeros estaban en el piso, la respuesta de los asaltantes fue: pasen sobre ellos .

En este momento ya habían transcurrido más de tres horas desde el momento en que había empezado el atraco. Eran las 2:00 de la mañana.

Los asaltantes mantuvieron alto el volumen del radio y las luces apagadas mientras violaban a las dos muchachas. Pretendían que sus gritos no se oyeran mientras pasaban frente a cinco estaciones de Policía y varias radiopatrullas estacionadas.

Al llegar la madrugada, los dejaron en el barrio Los Laches, al suroriente de la capital, en donde las víctimas acudieron a un CAI.