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AVALANCHA AMBIENTAL

Por más diligente que sea el ministerio del Medio Ambiente, el país ha comenzado a enfrentar una avalancha de solicitudes para obtener la licencia ambiental, requisito indispensable para iniciar obras en proyectos claves de infraestructura o de explotación de recursos.

15 de mayo 1995 , 12:00 a.m.

Nadie se dio cuenta de la rigidez de las normas ambientales, sino hasta que fue aprobada la Ley 99 de 1993 que creó el ministerio del Medio Ambiente y estableció las normas claves en la materia. Entre ellas, por ejemplo que las comunidades pueden parar cualquier proyecto si consideran que causan daños en el entorno ambiental y social.

Así, la construcción de varios proyectos de importancia nacional tardaría más de lo previsto si las licencias ambientales no se tramitan a tiempo.

Pero hay algo más. Se nota una evidente congestión de solicitudes hechas a última hora en el Ministerio del Medio Ambiente y la desinformación existente en otras entidades, especialmente del sector público, sobre el trámite. La segunda pista del aeropuerto Eldorado podría sufrir contratiempos, el plan vial de la apertura tendría que esperar unos años más para hacerse realidad, y hasta el apagón volvería a rondar al país.

Con la nueva ley en cuestión, las cosas cambiaron dramaticamente. Se dispuso que todo proyecto de infraestructura vial, portuario, energético, minero o de hidrocarburos, debe contar con el visto bueno del nuevo ministerio. En forma paralela, el país vivía una ola de contratos para entregar obras en concesión, y las entidades encargadas de sacarlas adelante, en muchas ocasiones, no tuvieron en cuenta las nuevas condiciones.

Según la ministra del Medio Ambiente, Cecilia López de Montaño, todos creyeron que lo de la licencia ambiental era una mamadera de gallo y no contrataron gente calificada para hacerlas. Ni han analizado los alcances que tiene la opinión de la gente en las audiencias públicas .

La segunda pista Sólo el pasado 11 de abril pasado, la oficina jurídica del ministerio del Medio Ambiente recibió el estudio ambiental sobre la ampliación de la pista del Aeropuerto Eldorado, que la Aeronáutica Civil había encomendado a una firma extranjera siete meses atrás. El trámite de una licencia como esta puede durar máximo 225 días hábiles, es decir, un poco más de un año.

La Aeronáutica adoptó su propio cronograma de concesión sin tener en cuenta que tres organizaciones no gubernamentales y numerosos pobladores de los municipios de Fontibón y de Engativá se han opuesto a la iniciación de las obras y han solicitado una audiencia pública.

Según los técnicos del Ministerio, el volumen del expediente de la segunda pista y las dos tutelas que se han interpuesto contra la Aeronáutica Civil, retardarán por lo menos cuatro meses el otorgamiento de la licencia, ya que se escuchará la mayoría de las opiniones que sobre esta materia existan.

Inexplicablemente, la Aeronáutica no tuvo en cuenta estos factores y una vez adjudicada la obra a la firma constructora y firmado el contrato, en el mes de junio, se deberán contar 33 meses para la entrega de la ampliación de Eldorado.

Si esto sucediera de acuerdo con los cronogramas de la Aeronáutica, la ampliación estaría lista para comienzos de 1998, pero si se tienen en cuenta los cálculos del Ministerio del Medio Ambiente, antes del año 2000, Bogotá no tendría un aeropuerto más grande.

La Aeronáutica tiene 30 días hábiles para firmar el contrato con la concesionaria escogida, tiempo aún insuficiente para saber si el proyecto es viable o no desde el punto de vista ambiental. Por su parte, el Minambiente tiene previsto convocar a la audiencia pública en el mes de julio, una vez se hayan realizado los estudios de rigor. Para ese momento, ya deberá estar firmado el contrato.

Es increíble que los proyectos de impacto ambiental más importantes de este país no tramiten con anterioridad las licencias ambientales: es el caso de la segunda pista y los trabajos en el río Bogotá , comentó Cecilia López.

Pero el caso de Eldorado no es el único. En el sector de infraestructura el inicio de obras sin previa licencia es frecuente, situación que espera el Ministerio del Medio Ambiente solucionar una vez se hagan efectivas las sanciones que le prepara al Instituto Nacional de Vías.

Vías a la destrucción El Minambiente, a través de la resolución 374 del 26 de abril de 1995, impuso al Instituto Nacional de Vías, el plan de manejo ambiental para la rehabilitación de la carretera Sincelejo-Cruz del Viso, en el Cesar.

Adicionalmente, ordenó abrir investigación contra esta entidad por haber iniciado obras sin tener aún la debida autorización expedida por este ministerio.

A estas sanciones se suman las que saldrán, próximamente, sobre la Troncal de Occidente en el departamento de Risaralda y la carretera Sogomoso-Yopal, en Boyacá y Casanare, las cuales están paradas, con las consecuentes pérdidas para los contratistas.

En la actualidad hay 47 proyectos viales que esperan el visto bueno ambiental. A 14 proyectos se les suspendió la evaluación por presentar incompletos los requisitos y se les exigió adiciones para poder analizarlos nuevamente.

El Ministerio del Medio Ambiente y el Instituto Nacional de Vías acordaron que solo las obras nuevas requerirán licencia ambiental y plan de manejo ambiental para las rehabilitaciones.

En otros campos del transporte la situación es similar y tampoco han entrado en la onda ambiental : al proyecto férreo de Grecia-Gamarra se le suspendió la evaluación por no cumplir los requisitos ambientales mínimos. Se encuentra en estudio el proyecto La Caro-Santa Marta presentado por Ferrovías; la construcción de la estación de cargue de carbón de la Loma y el Corredor Férreo de la Loma-Santa Marta.

En el subsector fluvial hay cinco proyectos en sala de espera: tres dragados en los ríos Magdalena, Atrato y Meta; la construcción del dique en El Plato y la del puerto fluvial sobre el río Magdalena.

En puertos, el panorama es similar: se encuentran suspendidas las evaluaciones de la construcción del puerto granelero de Buenaventura; el puerto Ciénaga de Marroquín y el puerto carbonífero río Cañas en La Guajira.

Otra vez Tebsa Si bien el sector eléctrico es de los más ordenados en sus licencias ambientales, no deja de tener problemas que pueden causar traumatismos en el suministro energético para el país.

Corelca, luego de que librara una batalla jurídica para demostrar la transparencia en la adjudicación de la repotenciación de Termobarranquilla, tendrá nuevamente que hacer sus estudios ambientales para transmitir sin contratiempos la energía que produzca la recién constituida Tebsa.

Una vez el Consorcio ABB-Distral-Energy Initiaves conozca la resolución del Ministerio del Medio Ambiente, deberá presentar, en un plazo no mayor de 30 días, la información complementaria del estudio de impacto ambiental del proyecto línea de Transmisión Soledad-Sabanalarga . El Consorcio está obligado a presentar un plan de manejo ambiental acorde con los términos de referencia que expone la cartera. También el socio de Corelca tiene que explicar cómo reubicará las familias afectadas por el proyecto, especificando el área total de cada predio y las características de las viviendas.

Tebsa tendrá también que establecer indicadores cuantitativos y cualitativos que permitan evaluar la magnitud de las alteraciones que se producen como consecuencia del proyecto. Igualmente deberá facilitar el monitoreo de la evolución de los impactos ambientales (biofísicos y sociales), y la eficacia de las medidas de gestión ejecutadas.

De otro lado, hay nueve hidroeléctricas en evaluación y a dos se les ha suspendido el estudio: Calima III y la Desviación del río Ovejas para la Salvajina.

Carlos Herrera Santos, director ambiental del Ministerio, opina que es ilógico que en proyectos tan importantes para el país como los hidroeléctricos los trabajos para solicitar la licencia sean tan poco serios .

Es jocoso observar cómo en el diagrama de entrada de agua a la Salvajina desde el río Ovejas, se nota que el agua en vez de entrar a la represa sale. En Urrá, por ejemplo, se otorgó licencia (años atrás), para construir el embalse, pero no para llenarlo , comentó.

En la oficina jurídica del Ministerio también se encuentran en evaluación nueve proyectos térmicos y 10 de líneas de transmisión.

No están crudos El sector petrolero es el de mayor experiencia en el manejo ambiental y social en todos sus proyectos, pero no deja de meter la pata a la hora de solicitar las licencias.

De un total de 183 proyectos (sísmica, perforación, desarrollo de campos, transporte y refinería), presentados por el sector petrolero a consideración del Minambiente, sólo a 14 se les ha suspendido la evaluación; 48 se encuentran en evaluación y 106 han pasado el examen. Los 15 restantes deben presentar un diagnóstico ambiental y alternativas de impacto.

En los proyectos petroleros lo que más aflora a la hora de solicitar la licencia son las audiencias públicas. Uno de los casos más representativos es el del proyecto Piedemonte sur-La Tablona, adelantado por la British Petroleum Company. Este proyecto de sísmica entró al Ministerio el 28 de septiembre de 1994 y salió el 29 marzo de 1995. La audiencia pública se realizó la semana pasada en Yopal.

A las multinacionales petroleras como Maxus, Caribbean, AIPC, Crevron y Heritage también se les ha suspendido el estudio de sus licencias por presentar información incompleta para adelantar perforaciones exploratorias.

Para Alejandro Martínez, presidente de la Asociación Colombiana de Petróleos, la entrega de licencias ambientales en Colombia es bastante demorada, si se compara con otros países. Sólo el campo de la Occidental de Samoré se demoró más de tres años en obtener su licencia .

Mientras tanto, Luis Fernando Macías, director jurídico del Minambiente afirma que todos quieren las cosas fáciles y creen que todo se puede hacer de la noche a la mañana. Ellos gastan meses haciendo un estudio de impacto ambiental y quieren que nosotros les demoramos la licencia en unos días .

El Ministerio del Medio Ambiente expide tres clases de licencias: ordinaria, única y global. En todas se incluyen más de nueve permisos para el manejo de diferentes materiales.

-La licencia única agrupa en una sola entidad y registro todos los permisos, incluso los regionales. La ordinaria es la que viene gestionando al Ministerio y la global la que se solicita para un proyecto en toda su magnitud.

-El mayor reclamo de los petroleros y contratistas de obras de infraestructura es que, antes, eran nueve permisos en diferentes instituciones del Estado y ahora, con la creación del Ministerio, se convirtieron en diez.

-Para obtener la licencia ambiental única se debe tramitar ante el Ministerio algunos permisos, pero en su mayoría debe hacerse con autoridades especialmente regionales.

-En las corporaciones regionales se tramitan los permisos para concesiones de agua; ocupación de cause; aprovechamiento forestal y material de arrastre.

-Con el ministerio de Salud se tramita el permiso de emisiones atmosféricas, los residuos sólidos y los peligrosos.

-Andrés Delisle, asesor del Ministerio del Medio Ambiente de Canadá, sostiene que en Colombia, para ser un país en vía de desarrollo y que tan solo hace unos meses adoptó la política ambiental, la expedición de licencias, es rápida. En Canadá un trámite de esta índole puede tardar entre doce y 16 meses, cuando no tienen audiencias públicas.

FRASE Recemos a la Santísima Virgen para que la licencia ambiental que le expidamos a las obras de la segunda pista de Eldorado sea positiva, ya que la ligereza de la Aeronáutica Civil en los estudios ambientales puede tener consecuencias desastrosas. La gente cree que la licencia es pura tomadura de pelo y no contratan gente calificada para hacer esos estudios. Nosotros queremos que los requerimientos ambientales sean tenidos en cuenta entre los económicos y técnicos . Cecilia López de Montaño, Ministra del Medio Ambiente.