Archivo

NO SOY UN CRACK , PERO TENGO ALGO QUE APORTAR , VIEIRA

Cuando ya la fuerte brisa que rebotaba en los cerros orientales refrescaba el caluroso escenario de prácticas de Millonarios, y el grupo en pleno había abandonado el campo, solo un jugador permanecía activo: el brasileño Edson Roberto Vieira. Trabajaba a las órdenes del preparador físico Rafael Baracaldo.

24 de mayo 1995 , 12:00 a.m.

Figura del partido del domingo, que significó la redención del cuadro de Vladimir Popovic, al menos en el aspecto sicológico, el zurdito sabe que hoy más que nunca debe sacrificarse. Al fin y al cabo, después de cinco meses amargos, en los que inclusive alcanzó a pensar en dejar el fútbol, por fin la vida volvió a sonreírle. Pero, como él mismo reconoce, ahora es cuando se necesita ser humilde .

Recuerda con alegría que llegó a Bogotá con muy buenos antecedentes por lo realizado en el Once Caldas en 1994. Me fue muy bien en Manizales. La gente se portó excelente conmigo. Por ejemplo, el día de mi cumpleaños el estadio entero entonó el Happy Birthday, los taxistas no me cobraban las carreras y en los restaurantes no me dejaban pagar las cuentas , dijo.

Sin embargo, meterse de lleno en el ambiente del equipo subcampeón no le resultó fácil. Para empezar, desde El Pájaro Juárez que abandonó el equipo a comienzos de 1991, ningún extranjero ha triunfado. Y eso significa no solo rendir a nivel deportivo, sino también abrirse un espacio en el corazón de los exigentes hinchas.

Y, de contera, venía a disputar el puesto con la relevación del año John Mario Ramírez y con el goleador de la temporada Carlos Rendón, con 25 dianas, baluartes indiscutidos de la campaña que llevó al cuadro azul otra vez a la Copa Libertadores.

Sabía que no venía como titular, y dispuesto a luchar por el puesto , afirmó. Pero las cosas no se me dieron. Jugué solo cuatro partidos y aunque mi balance personal no fue malo coloqué tres pases-gol y anoté uno, los resultados adversos me perjudicaron . Y nunca más volvió a aparecer, ni siquiera entre los suplentes.

Por eso hablé con el presidente Francisco Feoli y le expresé mi intención de dejar el club. Soy una persona honesta y lo que me gusta es jugar. Prefiero ir a otro club y ganar menos dinero, pero jugando .

Inclusive, se separó de los entrenamientos durante una semana y, por su cuenta, continuó trabajando. Hasta que comenzaron a darse las circunstancias favorables para su inclusión en el onceno titular. El mal momento de John Mario Ramírez, los altibajos del equipo, la incómoda posición en la tabla. Y regresó, ojalá para quedarse por un buen rato. Esa es su ilusión.

De mí se dijeron y se inventaron muchos chismes. Es falso que haya tenido problemas con mis compañeros o con el técnico Popovic. Simplemente que las cosas no se dieron. Pero ahora que se me dio la oportunidad espero retribuir la confianza de los directivos que me trajeron para reforzar al equipo , expresó.

No quiere pensar en nada más que en el clásico ante Santa Fe porque, sabe, una derrota puede echar por tierra todas sus ilusiones. Y, admite, si regresan los resultados adversos, al primero que van a mirar es a él, al extranjero. Sin embargo, confío en Dios. Que sea lo que él quiera. Yo no soy un crack, pero sé que tengo algo que aportarle al equipo. Me tengo confianza. Espero que mantengamos la misma actitud que el domingo ante Junior , concluyó esperanzado.

Y se fue, cansado y sonriente, optimista. El primer balón que tomé ante Junior fue el gol. Eso es lo que nos falta, volver a confiar en nosotros mismos , dijo antes de perderse en los camerinos...