Archivo

CUANDO LAS PETROLERAS BUSCAN OTROS NEGOCIOS

Tras años de infructuosas prospecciones petrolíferas, Shell de Túnez comenzará, en breve, a sacar provecho de su trabajo en esta zona del mundo. La producción potencial es grande: de dos millones de botellas al año.

23 de mayo 1995 , 12:00 a.m.

Ojo. No barriles, botellas. Botellas de vino.

Creo que es algo bueno , dice el agrónomo Amor Mhedhbi. Se puede hacer mucho dinero .

El presidente de Shell de Túnez, en su oficina de la capital de este país, admite que los gigantes de la industria petrolífera en general no cultivan uvas. Pero la rama tunecina de Elf Aquitaine SA, de Francia, recuerda que una vez intentó criar peces. Otras filiales de Shell plantan árboles en Chile y Uruguay. En Zimbabue cultivan rosas.

Un buen rendimiento A la casa matriz no le importa si una de sus filiales se va por las ramas. En este caso, Aouij considera que se trata de una inversión atractiva, ya que el rendimiento sobre el capital que calcula que puede conseguir con las uvas en del 17%.

Mhedhbi está parado al sol, a poca distancia por una avenida de eucaliptos de una casa blanca propiedad de un colonizador francés que hace tiempo que se fue.

Detrás de él, el agua que sale de una larga manguera negra alimenta un bosque de limoneros. Tras el limonero se extiende un viñedo hacia la carretera de la costa.

Mhedhbi preferiría producir crudo que grand cru, una variedad de la uva. Pero el destino no lo ha acompañado. Shell tiene una oficina en Túnez desde 1926. Fabrica lubricantes y administra 170 estaciones de gasolina. En 1978 la empresa comenzó a explorar en busca de petróleo; en 1989 se dio por vencida.

Túnez ocupa el ralo territorio entre dos vecinos norafricanos ricos en petróleo: Argelia y Libia. No ofrece grandes promesas a las tres decenas de empresas que han hecho perforaciones aquí en los últimos tiempos. Shell ha vendido su único y pequeño yacimiento marítimo; el petróleo era bueno pero las ganancias no. La firma probó otros tres yacimientos en tierra, que le costaron US$15 millones.

Por US$7 millones, y una cantidad igual que aporta un grupo de bancos locales, Shell se dedicó a explorar otro tipo de campos: unas 600 hectáreas de excelentes tierras en Cap Bon.

El principal atractivo fueron las uvas sin semilla. Los europeos comprarían 300 toneladas anuales al inicio y al final de la temporada. Shell podría producirlas por 66 centavos el kilo y venderlas a US$2,47. Sus clientes serían cadenas de supermercados y quizás unas pocas estaciones Shell.

En las gasolineras Algunos supermercados venden gasolina , dice Aouij. Por qué no pueden vender uvas las estaciones de gasolina? En 140 hectáreas, Shell resucita viejas vides y planta otras nuevas: pinot noir, shiraz y cabernet sauvignon. La noción de un vino añejo Shell Oil intoxica de alegría a Mhedhbi, el agrónomo de la granja. Su padre elaboraba vino y Mhedhbi estudió vinicultura en la universidad.

Ya tenemos una bodega , dice. Tenemos los edificios. Tendremos 2.000 toneladas de uvas. Podemos hacerlo todo aquí .

Su patrón no está tan seguro. Aouij dice que se va a encargar de que las uvas sean de la mejor calidad. Va a solicitar una denominación de origen . Pero el vino propiamente dicho lo van a hacer otros. No va a tener una concha amarilla en la etiqueta ni se llamará Chateau Shell.

Este es un producto clandestino , dice Aouij. Somos una compañía petrolera .