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FUSIÓN MILLONARIA ENTRE DOS FABRICANTES DE ENVASES

Crown Cork & Seal Co., de Estados Unidos, anunció ayer que se comprometió a comprar CarnaudMetalbox SA, firma francesa, por casi US$4.000 millones, en un intento por convertirse en un líder mundial del mercado de los envases industriales.

23 de mayo 1995 , 12:00 a.m.

Ambas empresas, que son similares en tamaño, afirman que la adquisición creará la mayor empresa de envases del mundo. Crown es un líder del sector en EE.UU. pero es relativamente menor en Europa; Carnaud, por el contrario , es importante en Europa pero su presencia en EE.UU. es menor.

Las dos empresas creen que hay oportunidades en América Latina y en Asia.

Crown Cork tiene la mira puesta en el exterior desde hace mucho tiempo. Ha ampliado sus operaciones en Argentina y ha creado empresas conjuntas para fabricar envases para bebidas en Vietnam, Brasil y China. Según Value Investments Survey, sus negocios en el extranjero constituyen una tercera parte de la facturación de la empresa y el 23% de sus ganancias.

Crown Cork, con sede en Filadelfia, es uno de los principales fabricantes de latas metálicas para refrescos y de envases plásticos para alimentos; entre sus clientes están Coca-Cola y la mantequilla de maní Skippy. En los últimos cinco años Crown Cork ha realizado varias adquisiciones, pero hasta ahora había tenido poco éxito en Europa.

CarnaudMetalbox, que se estableció en 1989 con la fusión de grandes empresas de Francia y Gran Bretaña, fabrica una amplia gama de productos, desde las botellas de ketchup y envases de bebidas hasta cajas para cosméticos. Es fuerte en Europa y débil en EE.UU., lo que viene muy bien a Crown.

La firma casi llegó a un acuerdo para formar una empresa conjunta en EE.UU. con Wheaton Inc., que no se cotiza en bolsa, pero no logró ponerse de acuerdo con la familia Wheaton.

Tiempos agitados Jean-Marie Descarpentries, el extravagante ejecutivo que rescató a Carnaud antes de la fusión, fue el primer presidente de su directorio. Pero tuvo problemas con el lado británico de la empresa, más conservador. Tras prometer que quintuplicaría las ventas para fines de siglo, se encontró sin trabajo en 1991. Ahora preside Cie. des Machines Bull, fabricante de computadoras.

Fue reemplazado por Juergen Hintz, ex vicepresidente de Procter & Gamble que dejó la compañía después de una disputa con su presidente, Edwin L. Artzt. A Hintz se le atribuye haber actuado como catalizador de diversos conflictos y contribuyó a la expansión de CarnaudMetalbox, pero también se topó con la agresiva competitividad del mercado europeo de envases metálicos.

En marzo, Hintz anunció un aumento de las ganancias de la compañía del 14%, pero advirtió al mismo tiempo que la empresa enfrentaba un aprieto debido a las fuertes alzas del costo de las materias primas.

Crown Cork también enfrenta desafíos en su propia plana ejecutiva. La firma estadounidense es conocida cuidar su dinero hasta el último centavo; lo que más le importan son los beneficios. Carnaud, por su parte, es conocida por su dedicación a la investigación. Según fuentes internas, no se puede descartar un choque entre culturas tan disímiles.

Crown ofrecerá a los accionistas de Carnaud la opción de escoger entre 225 francos (US$44,11) por acción en efectivo o bien una tajada del capital de Crown. Si los inversores prefieren el capital, el 25% del pago será en acciones preferentes convertibles recién emitidas y un 75% será en acciones ordinarias de Crown.

Aunque las empresas extranjeras tienen un gran apetito por las compañías estadounidenses debido a la debilidad del dólar _la gran mayoría de los negocios internacionales actuales son adquisiciones de empresas de EE.UU. por parte de compañías de otros países_ la transacción revela que algunas empresas estadounidenses se mantienen interesadas en adquirir operaciones en otros países. International Paper Co., por ejemplo, compró Carter Holt Ltd., de Nueva Zelanda, y ahora trata de adquirir Holvis AG, una empresa suiza de distribución de papel.

No cabe duda que las fusiones se intensifican en las industrias básicas. Este hecho se reafirma con la compra de Clark Equipment Co. en US$1.500 millones por parte de Ingersoll-Rand Co.