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GRANADA: LAS RUTAS DEL PASADO

Exactamente hace un año, en Marruecos, en la ciudad de Marrakech, músicos españoles y árabes se reunieron a celebrar la hermandad de esta con Granada.

25 de mayo 1995 , 12:00 a.m.

. Tras siglos de ignorar -más que ocultar- la historia de los ochocientos años de la invasión musulmana, este legado vuelve a conmover la opinión y el sentimiento de las dos naciones.

La ciudad de Granada es el epicentro de todo un festín de arte y cultura. Pese a opiniones como la del escritor Antonio Muñoz Molina quien afirma que la parte más árabe de la ciudad no es más que una falsa idea, heredada de los falsos sueños islámicos del romanticismo del siglo XIX .

Declaración que a mi juicio la hace más auténtica, pues en ese esfuerzo por recuperar un tiempo plagado de doncellas y cuentos orientales los mismos árabes se sienten atrapados y redimidos ante las viejas tapias, producto de la calenturienta imaginación de una población que vio arder sus recuerdos en un incendio que arrasó parte de las construcciones levantadas por los caballeros nazarís y los califas que gobernaron con derroche y ferocidad.

Pero ningún incendio ni la mano destructora del hombre ni el orgullo de Carlos V, ha podido destruir uno de los más representativos legados de esta época: La Alhambra.

Desde todos los puntos de la ciudad se observa esta majestuosa construcción. Sus tres palacios -Meswar, Comares y Los Leones- están unidos entre sí por jardines, corredores y patios.

Todo allí recuerda que sus antiguos moradores dedicaban mucho tiempo a la contemplación y al placer de habilitar bajo cualquier aspecto el brillo del pensamiento. Basta con dejarse llevar por el suave rumor de las aguas y los jardines del Generalife, palacio donde los monarcas pasaban los veranos. Cada rincón está sembrado con la delicada huella de califas tan célebres como Al Hakanm II, o del último Boabdill, o del constructor de la Alhambra Muhammad Al- Ahmar.

La Alhambra es uno de los prodigios arquitectónicos del mundo árabe en España. Tan bella como la mezquita de Córdoba, esta construcción se encuentra aún llena de secretos. Solo al mirar la caligrafía que inunda los arcos y paredes, se halla el visitante occidental parado frente al misterio de una cultura vulnerada por el propio fanatismo de su religión.

Todavía los textos históricos recuerdan con pesar la quema de la biblioteca cordobesa a manos del fanático Al Mansur. También la toma cristiana de Granada arrojó sus funestos resultados, cuando cardenales ordenaban la quema de textos del Corán y valiosos volúmenes de libros escritos en árabe, diccionarios y textos de los clásicos occidentales de la época.

Herencias de invasiones La grandeza de Granada reside en su capacidad para hacer suyas las influencias de las invasiones que ha padecido. Cuando se asciende por las empinadas callejuelas rumbo al Albacín, vuelve a aparecer el carácter romántico de sus habitantes. En sus miradores, los gitanos se instalan en las noches a rasgar sus guitarras. El telón de fondo no puede ser más estremecedor: las torres almenadas y apenas iluminadas de La Alhambra extienden su sombra protectora sobre los cante jondo y los lamentos de esa alma andaluza y gitana.

Hay que meterse a fondo por aquellos lugares de ruinas musulmanas, de tabernas y garitos donde no falta la deliciosa acidez de una caña de cerveza acompañada de boquerones fritos. Cada nombre de calle recuerda algún episodio aumentado o corregido por la fantasía verbal de sus moradores.

Remembranzas Ciertamente todos los caminos conducían a Granada. En 1995 esos caminos quieren recordarse bajo el nombre genérico de Las rutas del Reino de Granada.

A pie o en bicicleta se pueden hacer estas rutas, en las que está presente la huella dejada por ocho siglos de invasión árabe, además de los palacios y ruinas del medioevo y el renacimiento.

Son 10 caminos que van desde la costa de Almería, pasando por Córdoba, Sevilla y los pueblos desperdigados a los largo y ancho de esta geografía de tierra seca y ermitas, donde reposan los restos del arte mudéjar, de la alfarería, el esparto y el vidrio que con tanta maestría practicaban los árabes. También se encuentran construcciones renacentistas, baños termales y una población famosa en el mundo entero por su picardía y locura a la hora de agarrar una guitarra.

Toda esta fiebre terminará parcialmente en septiembre con una gran fiesta en los jardines del Generalife, y con la plaza principal de Marrakech, en Marruecos, rodeada de antorchas y los músicos que han hecho tanto por la hermandad de estas culturas.

Actividades para celebrar En La Alhambra una exposición de arte islámico de Granada y su reino, mostrará la arquitectura, escultura, tejidos, marfiles, orfebrería y vidriería nazarí.

En las ciudades de Málaga, Jaén y Almería, se harán una serie de talleres, exposiciones y conferencias, en las cuales se contemplarán aspectos de la cultura árabe, tales como la forma de cultivar la tierra, el tratamiento del agua y los materiales naturales como el barro y el cuero. Justamente en Jaén, se hará una exposición en vivo con artesanos de Fez y Marrakech, los cuales harán demostraciones en kioscos instalados en el parque de la Victoria.

En Sevilla, habrá una exposición permanente de los instrumentos musicales, los textos literarios y las mejores ediciones de los grandes poetas. También estarán presentes artesanos elaborando instrumentos tradicionales.

En Córdoba, se encontrará una muestra de la arquitectura civil y militar, en la que se enseñará la estructura de la ciudad musulmana, la calle, las plazas, los zocos, las tiendas y la vida doméstica.

Además de estas charlas y exposiciones se celebrarán a lo largo de estos meses festivales de danza y arte, para mostrar la influencia de los ocho siglos durante los cuales ondearon las banderas del islam en Andalucía Los 10 caminos del encuentro 1- En las Alpujarras, que van de Almería a Granada, se visitan las antiguas fortificaciones medievales y restos de la arquitectura musulmana.

2- También entre Almería y Granada se puede recorrer la ruta de León El Africano, cuyos vericuetos conservan como pocos la huella de la época califal.

3- Entre Murcia y Granada está el camino que recorrió el literato Ibn al Jatib en 1347.

4- El camino Ibn Battuta, ubicado entre Málaga y Granada, es famoso porque en varias de sus poblaciones funcionaban los puertos marítimos, desde donde se controlaba el comercio. Allí se encuentra Alhama, famosa por sus baños termales.

5- Washington Irving, ubicado entre Sevilla y Granada, fue una ruta creada en 1244 para que los nazarís pudieran aprovisionarse en tierras cristianas o castellanas.

6- También en Navas de Tolosa, Granada, funcionó buena parte del engranaje musulmán. En las torres de Cárdela, Iznalloz y otros palacios se puede entender su sistema defensivo.

7- Entre Córdoba y Granada, funcionaba una eficiente red de comunicaciones. Este camino se conoce como el del califato. En él está viva la huella del reino califal y del reino nazarí.

8- La ruta de Mnzer fue ampliamente descrita por el geógrafo medieval Al Idrisi y el viajero del siglo XVI Jerónimo Mnzer.

9- En la propia Granada es necesario hacer el camino entre Puerta Elvira y la Alhambra. Desde la plaza Nueva y la cuesta Gomérez se encuentran los palacios, jardines y torres que componen la Alhambra.

10. La última cita se vive entre Puerta Elvira y Alcázar Genil, donde se visita el mundo islámico de Granada.