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MUCHOS LOS INVOLUCRADOS POR NARCOAVIÓN

Lo que fue una exitosa operación en plena fase de la lucha que las autoridades adelantan contra el narcotráfico de Cali y el Valle -la Operación Alba- que permitió la incautación de 1.402 kilos de base de coca en el aeropuerto Palmaseca, entre Cali y Palmira, se convirtió en una piedra de escándalo que afecta a la Fiscalía Regional, la Policía, la Aerocivil, y, presumiblemente, la Fuerza Aérea.

25 de mayo 1995 , 12:00 a.m.

Incluso, organismos de seguridad de México aportaron información que permitió a las autoridades antidrogas de Colombia ubicar en el hangar C-18 del terminal aéreo de Palmira un avión Turbo Comander versión 840 de matrícula HK-4047, en el que hallaron dos bultos de base de coca que pesaban cerca de tonelada y media.

La acción fue adelantada por la Policía Metropolitana de Cali con la XIV Compañía Antinarcóticos y fiscales regionales. En la operación fueron retenidos un abogado y un controlador aéreo que habían permitido el aterrizaje de la aeronave.

Extrañamente, ese avión que no pudieron mover durante 20 días expertos pilotos de la Fuerza Aérea Colombiana (FAC) debido a desperfectos, fue sacado de los hangares custodiados por efectivos antinarcóticos, sustituido por uno similar y llevado a Bogotá.

Hasta ayer, las autoridades de Cali desconocían en qué momento se produjo el cambiazo del narcojet.

La primera reacción provino del Ejército que, a través del general Mario Hugo Galán Rodríguez, comandante de la Tercera División, explicó que unidades a su mando no tuvieron ninguna participación en el manejo de esa operación y que nunca sus efectivos tuvieron acceso al hangar donde permanecía bajo custodia el Turbo Comander inmovilizado.

EL TIEMPO estableció el itinerario de los registros y situaciones presentadas en relación con la aeronave. Mientras que la Fiscalía Regional se abstuvo de pronunciarse sobre el hecho, la FAC precisó cada paso.

El itinerario De acuerdo con el general Alfonso Ordóñez Quintana, comandante de la Escuela Militar de Aviación (Emavi) Marco Fidel Suárez, el 21 de abril, un día después de la incautación, la Fiscalía le solicitó que el narcoavión fuera trasladado del Aeropuerto Palmaseca a las instalaciones de la Emavi, en el oriente de Cali.

El 22 de abril, un piloto de la Emavi, con grado de mayor, se dirigió al hangar donde se hallaba inmovilizado el avión. La primera dificultad se presentó ese día. El oficial desconocía cómo se piloteaba ese tipo de aeronave, un modelo de carga muy diferente a los que se utilizan en la Escuela de Aviación Militar.

Por esta razón, el 23 llegó un equipo de vuelo procedente de la Base de Catam de Bogotá. Un mayor, un copiloto y un técnico de vuelo debían trasladar la aeronave. Ellos sí conocían de ese tipo de aparato.

Para su sorpresa, no lograron hacer arrancar la aeronave. Lograron detectar medianamente que presentaba problemas en el sistema eléctrico. Ni siquiera hacía contacto o punto de ignición. No prendía. Por eso regresaron a Bogotá.

La situación obligó a que una nueva comisión de la FAC llegara de la capital. Esta vez se trataba de tres técnicos de vuelo, un oficial y dos suboficiales que se encargarían de revisar el aparato. Ellos constataron la falla y regresaron a Bogotá con el detalle de los repuestos que debían conseguir.

Todo ese tiempo la aeronave, según oficiales de la Policía de Cali, estuvo a órdenes de la Fiscalía y bajo el cuidado de unidades de la Policía, adscritos a la XIV Compañía Antinarcóticos, que tiene sede en Tuluá.

El 13 de mayo se presentó una solicitud formal, otra vez de la Fiscalía, para que el mismo mayor que intentó infructuosamente llevar la aeronave de Palmaseca a la Emavi, hiciera una revisión al aparato. El trabajo se hizo, pero solo exteriormente. Ese día el oficial constató que la nave era la misma, Turbo Comander, y presentaba la misma pintura, pero la revisión no se hizo interiormente.

El 18 de mayo el mayor de la FAC, de nuevo a solicitud de la Fiscalía, se desplazó al aeropuerto. Esta vez estaba un fiscal conocido solo como Platino 15 , que tenía autorización para levantar los sellos y permitir el abordaje.

El cambiazo El oficial de la FAC y Platino 15 constataron que aun cuando el aparato exteriormente presentaba las mismas características del Turbo Comander, el interior era muy diferente. Los asientos tenían distinta ubicación, los equipos de radio eran de modelo antiguo, lo mismo que los equipos de aeronavegación. El narcoavión había sido cambiado.

Sin embargo, EL TIEMPO estableció que la situación había sido detectada antes del 13 de mayo, cuando la Fiscalía le pidió a la FAC que regresara el mayor a una revisión ocular del aparato.

Ese cambiazo fue el que llevó a que la Operación Centauro del Batallón de Policía Militar de la III Brigada se aplazara cuatro horas para su inicio. El 8 de mayo, esa unidad militar tenía la misión de revisar los casi 70 hangares y el centenar de aeronaves aparcadas en el aeropuerto Palmaseca.

El registro, previsto para las 8 de la mañana, se inició casi al medio día. Según se conoció, el coronel César Augusto Patiño Rivera, comandante de la Policía Aeroportuaria, le pidió a la Fiscal que acompañaba a los miembros de la PM revisar el narcoavión , pues tenía el temor que se lo habían cambiado.

No se conoce hasta dónde llegó la inspección de la funcionaria. Solo se sabe que esta situación atrasó el registro de las demás aeronaves. La PM no ingresó a ese hangar ese 8 de mayo ni al otro día, cuando se terminó la revisión de todas aeronaves y que al final permitió que fueran inmovilizados 27 aviones.

Según se indicó, el Turbo Comander 840, avaluado en 5 millones de dólares, fue cambiado por una nave del mismo tipo, pero modelo 690.

Ambos aparatos tienen una autonomía de vuelo de seis horas, con capacidad para seis pasajeros y mil kilos de peso. Se cree que movilizaba solo dos personas y se aprovechaba al máximo la capacidad de carga para transportar la cocaína.

La incógnita es a quién se pretende encubrir, pues no tiene sentido cambiar un aparato por otro similar. Hasta ahora no se ha explicado a quién pertenece el narcoavión o a qué empresa, ni cuándo se pintó el Turbo Comander suplente y fue colocado en ese hangar.