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NEGOCIACIÓN BAJO EL FUEGO

Negociaremos en medio de la guerra... El anuncio lo hizo el Presidente Samper el 17 de noviembre de 1994 en Popayán, cuando explicó las bases de la que sería la etapa preparatoria de los diálogos de paz con la guerrilla.

21 de mayo 1995 , 12:00 a.m.

Y el jueves comenzó a cumplirlo. Ese día, al recibir en Bucaramanga el segundo informe del Alto Comisionado, Samper dejó virtualmente listo el terreno para sentarse de inmediato a la mesa de conversaciones con cuatro organizaciones insurgentes.

Definió condiciones prácticas: desmilitarización de la zona rural de la Uribe y disposición a firmar acuerdos inmediatos en torno al respeto del derecho internacional humanitario.

El comisionado Carlos Holmes habló, cifras en mano, de un descenso en la intensidad del conflicto, pero advirtió que se continúan presentando episodios que provocan enorme conmoción en la opinión pública nacional .

Dentro de ese contexto, no fue extraño que 24 horas después de los anuncios del Gobierno, considerados cruciales por los principales medios de opinión, la guerrilla tomara a sangre y fuego la población cundinamarquesa de Ubaque.

De alguna manera, este tipo de riesgos ya están calculados porque las experiencias vividas por los cuatro últimos gobiernos enseñaron que estos son gajes de proceso de paz. (Ver informe de la parte inferior de la página).

EL TIEMPO consultó a siete voceros de sectores representativos de la sociedad colombiana sobre las perspectivas del proceso iniciado por la administración Samper.

Por ahora, el optimismo es moderado. Para ellos, una de las principales talanqueras la puede constituir el hecho de que todavía no existen propuestas concretas sobre la esencia misma del diálogo.

Vislumbran que no será empresa fácil aquella de comprometer a la sociedad civil y al poder político encarnado básicamente por el Congreso con la meta de la reconciliación nacional.

Hay demasiadas concesiones a la guerrilla? Las opiniones están divididas, pero aún los más radicales aceptan que sin hacerlas sería prácticamente imposible impulsar el proceso.

Fogueo político Al interior de los partidos políticos y de diversos sectores representados en el Congreso, hay una también una actitud de escepticismo frente a la propuesta presidencial.

A la pregunta de cómo analiza el nuevo esquema de pacificación propuesto por el Gobierno, hay primero un silencio y luego un pues no se... hay que esperar a ver .

Incluso connotados dirigentes del liberalismo como Juan Guillermo Angel, han manifestado que no existe una actitud recíproca de la guerrilla a la generosidad demostrada por el primer mandatario.

Sectores independientes no se quedaron atrás e hicieron saber que en esta oportunidad el gobierno había asumido una posición arrodillada frente a la subversión.

No menos duras fueron las críticas del Partido Conservador, quienes prefirieron mantenerse al margen de los debates hasta tanto no exista una propuesta de paz sobre bases más realistas .

Con todo, el Gobierno está dispuesto a apostarle nuevamente a un proceso de pacificación en Colombia que, a juicio de los analistas, será esquivo, largo y lleno de tropiezos, y en donde el único resultado que puede arrojar inicialmente, es el de la humanización del conflicto, pero las cosas serán a otro precio cuando se entre a hablar de espacios territoriales , señaló uno de los expertos consultados.

Finalmente, otra papa caliente que le espera al Ejecutivo es el manejo que tendrá que dar a los grupos paramilitares. En este sentido, el ministro de Gobierno, Horacio Serpa, fue claro: se les seguirá combatiendo a través de la Fuerza Pública al tiempo que se estudiará la posibilidad jurídica para que abandonen su accionar y se reincorporen a la vida normal del país.