Archivo

REFORMAS POR LOS CUATRO COSTADOS

Abierto el agujero para reformar la Constitución, por ahí caben todas las propuestas.

21 de mayo 1995 , 12:00 a.m.

Esta semana hubo cuatro que llamaron la atención: reformar la circunscripción nacional para elegir Senado; desmontar los movimientos políticos; acabar con la Vicepresidencia, y lograr la paz por decreto.

La primera propuesta es un sueño de varios congresistas desde cuando se expidió la nueva Constitución. La circunscripción nacional sólo ha servido para listas importantes como las que en su momento encabezaron Andrés Pastrana y Vera Grabe al Senado en 1991. El resto ha sido pura operación avispa: en el liberalismo y en el conservatismo. En las elecciones del año pasado sólo hubo tres listas que pusieron dos senadores cada una.

Por eso, ante el fracaso de hacer del Senado un trampolín de figuras políticas de carácter nacional, se busca ahora regresar al sistema de un número determinado de senadores por cada departamento.

A punta de megáfono Las figuras nacionales hoy en día salen del poder ejecutivo. Sólo basta citar a Antanas Mockus y al padre Hoyos, ex alcalde de Barranquilla, que con un simple megáfono logra llenar una cancha de fútbol en Ciudad Bolívar o en Fontibón.

Pero la ausencia de figuras nacionales es lo que menos cuenta. La real preocupación es la manera como se disparó el costo de hacer política para Senado. Hubo quienes denunciaron que algunas campañas costaron hasta mil millones de pesos.

Desmontar los movimientos políticos es una propuesta que apunta a quitarles los privilegios de que gozan los partidos grandes. Televisión gratuita, reposición de gastos de campañas, dineros para financiar actividades internas y permiso para expedir avales, serían algunas de las ventajas que se les quitaría a aquellas agrupaciones que con sólo levantar 50 mil firmas pueden acceder, en igualdad de condiciones, a la fronda de agrupaciones políticas que hoy en día hay en el país y están legalmente inscritas en el Consejo Electoral.

Parábola de la Vicepresidencia La eliminación de la Vicepresidencia fue una propuesta que causó reacción inmediata, y por cuenta del propio Vicepresidente, Humberto de la Calle, quien dijo que no está atado a pretensiones burocráticas. Una interesante parábola: De la Calle se opuso a la creación del cargo en la Constituyente, lo rechazó luego en la campaña, autorizó a que publicaran sus negativas a ser fórmula de Samper y ahora es el primero en advertir que no dará la pelea por esa institución.

La última tesis de la semana es la paz por decreto, lanzada por el presidente Samper. Consiste en incorporar a la comisión que justamente estudia estas reformas, a voceros de los grupos guerrilleros. Y luego, si es el del caso, nombrar senadores y representantes, por decreto, según la desmovilización de los grupos alzados en armas.

En fin, hablar de reformas a la Constitución genera tantas emociones y expectativas, como lo advirtieron los propios congresistas, que ya ni para qué se ocupan de expedir más leyes. Que lo digan los interesados en sacar el Ministerio de la Cultura y el estatuto de la Justicia.