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LA OSCURIDAD DE LAS CIFRAS ELÉCTRICA

Gran parte del reciente debate sobre la posibilidad de un nuevo racionamiento eléctrico, se debe a la oscuridad de las cifras.

21 de mayo 1995 , 12:00 a.m.

Faltan datos confiables y oportunos que permitan ver claramente el panorama eléctrico. Los investigadores recurrentemente se estrellan contra este obstáculo, tanto así que el mismo Departamento de Operaciones del Banco Mundial tiró la toalla cuando intentó hacer la contabilidad del sector eléctrico colombiano agregado. Por eso no es extraño que un funcionario público no pueda ser muy preciso a la hora de evaluar el sector.

Varios males aquejan al sector eléctrico. Uno es que parece estar subdimensionado. Otro es que no sólo generamos menos kilovatios de energía per cápita comparados con países similares, sino que además la botamos o no la cobramos.

Según cifras del Informe del Banco de Mundial de 1994, la capacidad de generación eléctrica en Colombia es de unos 280 vatios por habitante, lo que está por debajo del promedio latinoamericano. La capacidad de otros países es de 350 vatios para México, 940 en Venezuela, 355 en Brasil, 520 en Argentina, y 330 en Chile.

Con el ánimo de hacer contrastes, mencionamos que la capacidad de Estados Unidos es de 3100 vatios per cápita; y la del Congo es de 62 vatios per cápita, apenas para un bombillo.

Se espera que el plan de inversiones y la participación privada en la generación eléctrica nos acerque a los estándares latinoamericanos.

Sin embargo, los recientes anuncios sobre la falta de gas y de serios retrasos en los contratos de Hidromiel, Termovalle y Termopaipa, importantes fichas del plan de expansión, sugieren que tendremos un servicio poco eficiente y sujeto a interrupciones por algunos años más.

La cercanía de otro apagón La verdad es que el espectro del racionamiento todavía sigue rondando. En este momento el riesgo es de uno cada diez años; muy alto a juicio de algunos expertos.

Tal conclusión se basa en un estudio de Alvaro Ruiz, publicado en la revista de la Javeriana, Universitas Económica, en mayo de 1993.

El autor es asesor en economía energética y es conocido por haber pronosticado acertadamente el racionamiento del 92.

El estudio de Ruiz encuentra que los meses críticos son marzo, abril y mayo, cuando los embalses llegan a su nivel más bajo. En estos meses, el nivel de agua en los embalses da para dos meses de energía, en promedio. Pero como esa cifra es un promedio, quiere decir que a veces hay para más de dos meses de generación de energía y a veces para menos.

La peor combinación es cuando los embalses están en un punto bajo y no llueve. La técnica estadística utilizada por Ruiz permite afirmar que hay un 10% de probabilidad de que esto ocurra en cualquier año. Parece que esta posibilidad latente es lo que preocupa al gobierno.

Inclusive, las cosas pueden ser aún más críticas ya que el sistema eléctrico colombiano depende hoy más del agua y de la lluvia que antes. Cuando ocurrió el racionamiento en 1992 la generación era 70% hídrica y 30% térmica. Ahora está más cercana a 80% hídrica y 20% térmica.

Según analistas consultados, tal dependencia del sistema solo se comenzará a reducir en unos tres o cuatro años con la entrada en operación de nuevas plantas térmicas. Hasta entonces la probabilidad de un racionamiento seguirá siendo del 10%.

Para algunos, el racionamiento que se inició en marzo del 92 y que duró hasta abril de 93, se debió al recorte en las inversiones destinadas al sector (ver gráfica), decisión que se tomó pensando que el sector estaba sobredimensionado .

Otros afirman que fue por imprevisión, ya que el racionamiento tomó por sorpresa aún a los que no debía. Se dice que días antes del racionamiento, en las juntas de ISA se discutían con entusiasmo los detalles de cómo venderle a Ecuador nuestros excedentes de energía eléctrica.

Para otros fue por el celo regionalista que siempre ha existido en el sistema. Dicen que en alguna región no quisieron vaciar los embalses para no tener que comprar energía térmica más cara después, lo que obligó al resto del país a vaciar embalses ya que el parque térmico tampoco estaba listo.

Algo se aprendió A raíz del racionamiento, el gobierno central retomó el control de ISA que antes estaba en manos de las empresas regionales. Se espera, en consecuencia, que en adelante ISA actúe con un criterio nacional y no local.

El apagón cambió el estado de ánimo; la gente ya no quería ver políticos manejando el sector eléctrico y empezaron a ver con buenos ojos la privatización , comenta un analista.

La nueva ley de generación eléctrica permite la participación del sector privado, cualquiera puede producir energía y venderla al sistema pagando una especie de peaje por el uso de la red de interconexión, que es lo único donde quedaría monopolio.

Actualmente hay generación privada en varios lugares del país; en las zonas francas y parques industriales de la costa, como en Mamonal, por ejemplo.

Los industriales podrán hacer cuentas y ver qué les resulta más barato, si comprar energía al sistema interconectado o producir su propia energía. Sin embargo, hay que hacer cuentas con la tarifa que efectivamente se espera pagar en el futuro y no con la actual que, en muchos casos, no corresponde a la oficial sino a un arreglo especial de contadores o facturación, en ocasiones ilegal.

Parece que estos arreglos favorables de tarifas son frecuentes entre los grandes consumidores comerciales e industriales. Las perdidas negras en todo el sistema eléctrico colombiano son del orden del 25%, muy por encima de lo normal, y no se deben precisamente a la energía que cogen los carritos de perros calientes de los postes de alumbrado.

Un esfuerzo por controlar estas pérdidas redundaría en una moderación o, aún, disminución de las tarifas.

En cuanto a la distribución, el problema del servicio eléctrico no es tanto de cobertura sino lo costoso que es. Las siderúrgicas se quejan de no poder competir con Venezuela porque allá la energía eléctrica es mucho más barata. Y no traemos más energía eléctrica de Venezuela porque entonces se quiebran las electrificadoras colombianas.