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EL EXCESO DE IMPUESTOS FOMENTA LA INFORMALIDAD

El crecimiento de la economía informal en Canadá es señal de que nuestra democracia no está funcionando como debiera. En una democracia, la gente usa sus votos para disciplinar a los líderes políticos y hacerles saber cómo se deben comportar.

21 de mayo 1995 , 12:00 a.m.

Cuando la gente piensa que no tiene formas de influenciar una reducción en los impuestos o una mejoría de la ineficiencia gubernamental entonces se aparta. Algunos abandonan el país y otros simplemente ignoran al gobierno y trabajan al margen de las leyes. Si los canadienses tuviéramos mayor control sobre el gobierno, la economía informal sería mucho más pequeña.

A los gobiernos no les gusta ofrecer diferentes alternativas a los ciudadanos. Esa postura está muy arraigada tanto en las democracias como en las dictaduras. La posibilidad que tienen los ciudadanos de votar con los pies debilita al gobierno. Cuando la gente se puede marchar a otro país con impuestos más bajos y mejores servicios públicos, el gobierno no tiene más remedio que competir con sus vecinos y reducir los impuestos.

El colapso comunista El bloque soviético eludía esa competencia manteniendo una cortina de hierro a su alrededor. Ciudadanos cautivos no tenían más remedio que producir para el Estado. Pero, al final de cuentas, los ciudadanos del bloque soviético lograron escapar , concentrando todos sus esfuerzos en la economía informal. Los empleados hacían poco en su trabajo oficial , ahorrando energías para el tiempo que dedicaban a sus actividades informales . Ello condujo al colapso del mundo comunista y los regímenes corruptos tuvieron que cambiar porque demasiados evadían las imposiciones oficiales.

El crecimiento de la economía informal en Canadá puede algún día obligar a una reforma similar en el gobierno. Las autoridades tendrán que reducir los impuestos y mejorar los servicios por cada dólar recolectado.

La reforma será inevitable cuando los líderes políticos se den cuenta de que la economía informal es un problema creado por el mismo gobierno. Hasta ahora, la dirigencia política se ha limitado a declarar que gastará más dinero en auditorías de impuestos y en patrullas de la policía. Sus anteriores colegas del bloque soviético podrían decirles que tales medidas represivas no funcionan a mediano y largo plazo.

Si el movimiento informal nos conduce a una reforma, esta tendrá un precio. Ciertos bienes y servicios se producen informalmente porque es fácil evitar los impuestos, no porque la gente quiera más de esos bienes y servicios. Esto quiere decir que las industrias que prosperan en la informalidad no representan necesariamente el mejor uso de los recursos económicos.

Evadir es costoso Evadir al gobierno es también una actividad costosa. El tiempo y energía que la gente gasta haciendo trampas fiscales es pura pérdida. Pero quizá el mayor costo de la informalidad está en que concentra el pago de impuestos en una proporción más pequeña de la población. Es un principio económico que tasas altas de impuestos aplicadas a una base pequeña de contribuyentes distorsiona más a la economía que una tasa baja aplicada a una amplia base.

Altas tasas impositivas desalientan el esfuerzo y el consumo y deben evitarse. Una economía informal creciente obliga al gobierno a aplicar el peor principio de altos impuestos a una base reducida.

Si los canadienses hubiesen escogido mejor a sus líderes, la economía informal no existiría. Realizar referendos sobre impuestos y un gobierno más descentralizado le daría a la gente mayor control sobre sus líderes. Los referendos parecen imponer mayor disciplina a los gobiernos ineficientes y a los políticos les convendría profundizar la democracia, haciendo lo que la gente espera de ellos, en vez de sufrir la ineficiente disciplina impuesta por una revolución informal.

(*) Profesor de la Universidad de Quebec y académico del Fraser Institute, una fundación privada de estudios públicos.