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CAFÉ, PETRÓLEO Y SOFTWARE

Hace algún tiempo, Microsoft, el gigante mundial del software, necesitó que alguien le desarrollara un programa para manejar su información ejecutiva. Algo así como si los árabes tuvieran que comprar petróleo. En este caso, el afortunado vendedor fue un colombiano, Santiago Becerra, fundador de la empresa Graphical Information.

22 de mayo 1995 , 12:00 a.m.

El factor que llevó a Microsoft a escoger esta empresa, fue su compromiso con el trabajo, una de las características del colombiano. En tan solo seis semanas se montó de principio a fin un sistema de información para controlar las operaciones de Microsoft en América Latina.

Este programa no es el único que ha desarrollado Graphical Information en el exterior. Entre sus clientes figuran Marriot, la cadena de hoteles más grande del mundo y Burger King, reconocida cadena de restaurantes.

El éxito de los productos de la empresa es alto, ya que brindan a los ejecutivos la información que necesitan en sus decisiones. De esta manera, son los presidentes quienes utilizan el programa y no sus asesores. Según Becerra, esto se demuestra con un indicador sencillo e infalible: el factor polvo. Cuando se pasa el dedo por el teclado del computador del presidente de la empresa y sale lleno de polvo, es claro que no lo usa para nada. Si el dedo sale limpio, el sistema es utilizado con frecuencia.

La utilización del programa es el mejor síntoma de su calidad, ya que el valor del software administrativo no está en su aspecto tecnológico, sino en el capital intelectual que permite tomar decisiones gerenciales acertadas. Es algo así como la Coca Cola que es un líquido, pero necesita las botellas para poder ser vendido. Para nosotros el software es la forma de empaquetar el capital intelectual que vendemos apunta Becerra.

Graphical Information es una empresa cuya infraestructura es muy pequeña. Lleva tres años y medio en el mercado y tiene en total 32 personas distribuidas en tres sedes: Miami, México y Bogotá. El promedio de edad de sus desarrolladores es aproximadamente de 24 años, para responder a la idea de Santiago Becerra según la cual la época de mayor productividad de un programador está en sus primeros años de juventud.

Las razones que tiene Becerra para concentrar en Colombia el desarrollo de su software obedecen, según él, a motivos económicos en un noventa por ciento y patrióticos en el otro diez por ciento. Sin embargo, tiene un sueño que conlleva mucho fervor nacional: ver a Colombia como una potencia exportadora de software.

Exportadores de software? La historia ocurrió así: en 1986 Santiago Becerra hizo un proyecto para el gobierno mexicano sobre exportación de autopartes. El proyecto resultó muy exitoso, pero Becerra concluyó que se había elegido el producto equivocado, ya que el área del futuro es la de servicios, y el más atractivo de ellos es el desarrollo de software.

Preparó entonces una presentación para llevarla al gobierno mexicano en la que trazaba una estrategia de exportación de software. Pero cuando iba en el taxi, se puso a pensar que Colombia también podría aprovechar el potencial de ese mercado y le pidió al taxista que se devolviera. Tomó un avión, se devolvió a Colombia y habló con Proexport. La conclusión es previsible: pese al interés de sus directivos, nunca pasó nada.

Sin embargo, Graphical Information es una prueba concreta de la validez de la idea. En el caso de las autopartes mexicanas, la mano de obra representaba una cuarta parte de los costos de producción, y al ser más barata que en Estados Unidos, generó una ventaja competitiva importante. Pero en el caso del desarrollo de software, la incidencia de la mano de obra en los costos puede llegar al noventa por ciento.

Por eso, la exportación de programas de computador puede convertirse en uno de los renglones más importantes de la economía colombiana: yo estoy absolutamente convencido de que el software puede llegar a ser en los próximos cinco años lo que fueron las flores en los últimos quince. Pero eso no va a suceder, si no hay una estrategia concreta concluye Becerra.

Una iniciativa de esta naturaleza requiere tres cosas: telecomunicaciones, capacitación de personal y mercadeo.

En el caso de las telecomunicaciones, el gobierno podría establecer una política de precios que estimule la utilización de líneas telefónicas entre las doce de la noche y las seis de la mañana, ya que a esa hora casi no hay llamadas entre Colombia y Estados Unidos. Becerra imagina la situación como si hubiera un puente de cuatro carriles entre Barranquilla y Miami. El puente está desocupado pero nadie lleva por él sus productos de exportación porque se cobra un peaje de mil dólares.

En materia de capacitación, se puede establecer un programa de entrenamiento masivo con un enfoque pragmático y orientado a aprovechar el potencial de los jóvenes entre los 20 y 25 años. En opinión de Becerra, lo importante no es entrenar ingenieros durante cinco años, sino brindar a unos cuantos jóvenes un curso intensivo de tres meses para capacitarlos en herramientas prácticas.

Y finalmente, la labor de mercadeo requiere una presencia local en el sitio donde se vende el producto y el apoyo de entidades como Proexport. El potencial de esta combinación de factores apenas comienza a asomar, pero entre tanto los computadores de varias empresas del mundo entero ya tienen programas made in Colombia.