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REFORMA CONSTITUCIONAL O MORAL

Preguntémonos con el corazón en la mano: Qué necesita Colombia: reforma constitucional o moral? La respuesta es obvia: depende del mal que sufra. Si padece de falta de leyes o de una buena Constitución, es claro que necesita una reforma constitucional. Pero si la enfermedad es moral, sobra decir que su necesidad imperiosa es de una reforma moral.

21 de mayo 1995 , 12:00 a.m.

Nadie ignora que Colombia es el país de las leyes y constituciones. Sólo en el siglo pasado tuvimos cinco. La famosa de Núñez, la del 86, que sufrió innumerables reformas, terminó por ser abolida hace tan sólo cuatro años; se hizo una nueva, y apenas recién nacida, ya se habla de reformarla; algo inaudito, inútil y contraproducente, como más adelante se dirá.

Antes quisiera recordar a los lectores que la Constitución de un Estado es como su ser o su estructura política. Un Estado difiere de otro por su Constitución. La Constitución Federal de los Estados Unidos fue redactada en 1787, cuatro años después de alcanzada su plena independencia. Su texto original es intangible. Tan sólo se pueden hacer enmiendas que quedan fuera del texto. Así ha permanecido intacta por más de dos siglos. De allí dimana el ser de los Estados Unidos, su identidad y su inmutabilidad a través de los siglos, como su diferencia y su importancia frente a los demás Estados del mundo.

Nosotros, por nuestra parte, cambiamos de Constitución entiéndase bien, de ser político como de vestido; y la modificamos como si se tratara del maquillaje de las señoras. Horror! Y vuelvo a lo anterior. Una reforma de la Constitución en este momento sería inaudito, inútil y contraproducente. Inaudito, porque en pocos países del mundo se oye la facilidad con que nosotros hablamos de hacer o reformar la Constitución. Inútil, porque el colombiano común no presta atención a las leyes ni conoce la Constitución. Contraproducente, porque a Colombia no la salvan tantas leyes, antes la echan a perder; además, porque una reforma de la Constitución en este momento no pasa de ser un sofisma de distracción. Equivaldría en medicina a pedir exámenes y más exámenes cuando ya se conoce el diagnóstico del paciente: Colombia entera sufre de corrupción, y la proliferación de leyes, decretos y constituciones es parte de su enfermedad.

El mal que aqueja a Colombia no son sus leyes sino sus personas. Y aquí podría esconderse la raíz del problema: no será que no tendremos buenas leyes ni buena Constitución mientras no haya políticos honestos? Todos sufrimos del mal que debemos llamar simple y llanamente por su nombre: corrupción. Postrados se encuentran los empleados públicos, los partidos políticos, las Cámaras, las instituciones, entre ellas, la familia.

El dinero corrompe la vida pública como el sexo la privada. Y si no aplicamos remedio urgente a esta enfermedad, nos pasará, Dios no lo permita, lo que a las tribus de Rwanda, que se están matando por millares.

Reforma moral y muy urgente es lo que necesita Colombia.

En qué consiste la reforma moral? En el cambio de la escala de los intereses, en su mayoría egoístas, que hoy fomenta la gente, por una escala de valores morales; y tal cambio parte necesariamente de la educación en el hogar y en la escuela, desde el kínder hasta la universidad. La meta, no el ideal, de los padres de familia en este momento, su gloria y su máxima aspiración la cifran en que sus hijos aprendan inglés y sepan manejar con habilidad el computador. Y nada más! Poco o nada les preocupan los valores, la urbanidad, la religión. Se olvidan de que el hombre fue creado para algo más, mucho más que para gozar y manejar bien un computador. El hombre vale por sus valores. No basta gozar, hablar inglés, ser rico, llevar apellidos altisonantes, ser profesional, si no se tienen valores, criterios, conciencia. Se puede ser asesino de cuello blanco y ladrón de corbata. Casos los estamos viendo y muchos. Lo que necesita Colombia en este momento crucial son hombres y mujeres de principios, de valores morales, de criterios incorruptibles. Un policía de firmes criterios no se deja corromper, por dinero que le den. Una joven de principios morales no se deja prostituir por regalos que le obsequien. Un constituyente de limpia conciencia moral no se deja corromper por millones que le ofrezcan para que dé su aprobación a la no-extradición.

Y toda esta corrupción se está practicando en Colombia a sabiendas de la Constitución, a los ojos de las leyes, en presencia de la impunidad más asombrosa del mundo. Recuérdese el dato reciente: en Colombia nos llevamos el récord mundial de 77 asesinatos por 100.000 habitantes y tan sólo un preso en la cárcel por el mismo número de persona. Mientras en Alemania se da un asesinato y 77 presos por 100.000 habitantes.

Basta ya de tanta corrupción! Basta ya de tantas leyes, constituciones y tribunales de alto coturno. Colombia no sufre de postración legal sino moral.

Propongo un plebiscito nacional en pro, no de la reforma de la Constitución, no de la aceptación de la pena de muerte, sino un plebiscito nacional en pro de una reforma moral.