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UN CASO LOCAL Y UN PROBLEMA MUNDIAL

La columna publicada en este espacio el 14 de mayo suscitó varias reacciones que debo transmitir a los lectores. En esa columna pregunté (no afirmé) si el Personero Delegado de Bogotá, Jorge Becerra, había violado la reserva del expediente abierto por la muerte de seis bebés en el Hospital de Kennedy, al dar a una periodista de este diario una información extraída del mismo. El funcionario me hizo llegar esta respuesta:

21 de mayo 1995 , 12:00 a.m.

Las investigaciones disciplinarias que adelantan la Procuraduría General de la Nación, la Personería de Santafé de Bogotá y demás Personerías municipales no son reservadas. Los actos que se expidan previendo la reserva son inconstitucionales e ilegales por violación del artículo 19 de la ley 57 y el artículo 74 de la Constitución. De igual forma, el acuerdo 3 de 1987, norma de carácter Distrital, en su artículo 14 consagra que las investigaciones de carácter administrativo o disciplinario no están sometidas a reserva.

La pregunta también fue respondida por 3 abogados: Ernesto Rengifo, profesor de derecho de la Universidad Externado de Colombia: Toda actuación administrativa es pública, pero las de carácter disciplinario por ser especiales y por existir la posibilidad de terminar con una sanción contra el funcionario, deben estar amparadas también, como sucede en el proceso penal, por el principio de la reserva .

Felipe Sánchez, abogado de EL TIEMPO: Las investigaciones de carácter administrativo o disciplinario no están sometidas a reserva, pero si se expiden copias a solicitud de los particulares, se deben incluir siempre las de los documentos en que se consignen las explicaciones de las personas inculpadas. Lo anterior basado en que por encima del buen nombre de los funcionarios debe estar el derecho de los administrados a conocer las investigaciones que cursan contra quienes ejercen una función pública .

Juan Carlos Esguerra, decano de la Facultad de Ciencias Jurídicas de la Universidad Javeriana: Lo importante aquí, más que determinar si la investigación disciplinaria está sujeta a la misma reserva de los procesos penales --algo sobre lo cual no hay acuerdo entre los abogados--, es que no se pueden sacar piezas sueltas de un expediente que no reflejan el contexto de las imputaciones y las defensas que obran en él .

Dejo a los lectores sacar sus propias conclusiones.

UN PROBLEMA MUNDIAL El tema de la responsabilidad de los periodistas no solo tiene actualidad en Colombia. En la Convención Mundial de Ombudsmen (o Defensores del Lector) realizada este mes en Fort Worth (Texas), fue materia de amplio análisis. El comienzo de mis tareas como Defensor en este diario coincidió con el evento, al cual asistieron 38 Defensores de Estados Unidos, Canadá, América Latina, España, Australia, Israel, Suráfrica y el Japón.

Los participantes en la reunión, en la cual representé a EL TIEMPO, criticaron en forma unánime la tendencia, generalizada en el mundo, de difundir noticias sin confirmación, o basadas en datos aislados e incompletos, en rumores o suposiciones, en ciertos casos transmitidas por fuentes reservadas.

La gravedad de este fenómeno fue señalada con ejemplos como el del acto terrorista en Oklahoma, que la Defensora del Union-Tribune de San Diego (California), Gina Lubrano, expuso como un caso de irresponsabilidad de casi todos los medios norteamericanos, por haberlo atribuido inicialmente a terroristas árabes, lo cual generó una reacción hostil contra la población de ese origen en los Estados Unidos; y el del ataque con gas contra el metro de Tokyo, del cual se sindicó en la prensa, según el Defensor del diario Kyomiuri Shimbun de esa ciudad, Takeshi Ito, a muchas personas inocentes.

Estos casos demuestran cuán delicado es el ejercicio periodístico, en el que están en juego, además del afán y el derecho de informar, otras consideraciones que a veces son del mismo o de mayor valor. Tal vez una de las mejores definiciones de este problema es la que hicieron Stephen Klaidman y Tom L. Beauchamp, investigadores del Instituto Kennedy de Etica, de la Universidad de Georgetown, en su libro conjunto The Virtuous Journalist (El Periodista Virtuoso), Oxford University Press, New York, 1987, pag. 170: Ocasionalmente puede haber desacuerdo en los casos aunque haya acuerdo en los principios, porque la maquinaria moral para sopesar razones o valores enfrentados no opera con precisión absoluta. Incluso la cuidadosa reflexión moral no siempre garantiza un resultado libre de vacilación e incertidumbre. Por otra parte, todavía no está resuelto el debate entre quienes piensan que todo es válido para conseguir la noticia, y quienes consideran que esa posición, además de anti-ética, solo puede conducir a la pérdida de la confianza pública en la prensa .

El autor de esta columna es partidario de la segunda posición, pues piensa que los periodistas no deben anteponer sus privilegios a los derechos de los demás.