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LA MUERTE EN 1994

En 1994, 13 menores de edad aparecieron muertas en medio de los matorrales y en una vía cualquiera de Saravena. Todas, con uno, dos y hasta 29 disparos en un mismo lugar, la cabeza.

21 de mayo 1995 , 12:00 a.m.

Dos más fueron asesinadas en Yopal y Arauquita. No sólo por parte del Eln, sino también por los frentes 45 y 10 de las Farc.

En lo que va de 1995, son cuatro las niñas asesinadas por la guerrilla y con una historia parecida a las que murieron el año pasado. Por eso, son pocas las familias de las finadas de 1994 que aún se encuentran en Saravena. Y son menos aún, los habitantes de la región que saben qué pasó, cómo, quién fue. Ahora, tienen miedo. No quieren que otra vez, como el año pasado, sus hijas empiecen a aparecer asesinadas.

Ellos dicen que no saben por qué las mataron. El Ejército y la Policía, que las asesinaron por hablar, ser amigas o novias de miembros de las Fuerzas Armadas. Y la guerrilla, según el comunicado que expidieron, porque ellas eran auxiliadoras del Ejército y, además, que el doloroso crimen al que nos vimos obligados se seguirá presentando cada vez que se ponga en peligro el proceso histórico revolucionario .

Con esas mismas razones, el 15 de octubre de 1994, el Eln asesinó a Belkis Yolanda Pacheco Niño, una joven de 15 años, humilde y que vestía una blusa de flores, una pantaloneta amarilla y unas sandalias negras la mañana en que un hombre descargó 29 disparos en su cráneo. Yo la vi crecer, a veces le daba de comer porque la madre estaba trabajando...A los cinco días, vendieron la casa y se fueron , cuenta una vecina del barrio San Luis.

El pasado 14 de junio un hombre descargó cuatro tiros en la cabeza de Rosalba Cuadros Meza, una joven de 15 años que acababa de salir de matricularse en cuarto grado de primaria. A ella la paraban en la calle y le decían que dejara de andar con esa gente, porque uno de la Policía, Oscar, era su novio, y otro amigo tenía por ahí , cuenta su hermana Dilma, de 15 años.

Quince días más tarde, asesinaron con cuatro tiros en el cráneo a Marta Cecilia Pérez Garcés, de 15 años. Eran las 7:30 de la noche cuando su cuerpo lo encontraron a solo cuatro cuadras de la Alcaldía de Saravena.

El 30 de octubre, también mataron a Marselín Mogollón Bonilla, de 17 años, quien solo tres meses antes había perdido a su madre, Jacinta, de 37 años, también por culpa de la guerrilla.

El 17 de noviembre el turno fue para Aleida García Pérez, una joven de 16 años que a las cuatro de la tarde venía caminando con su hermana -dos años menor que ella- cuando un hombre se le acercó, le puso el revólver en el cráneo y le disparó. La hermana salió gritando -cuenta su cuñada, Araceli Jaimes- y como no se tranquilizaba, a los cinco días de la muerte tuvo que ser llevada a Bogotá .