Archivo

REVIVEN BACTERIA PREHISTÓRICA

Los cazadores de ADN prehistórico han actuado de nuevo, pero esta vez han ido todavía más lejos. Los científicos Raúl Cano y Mónica Borucki, de la Universidad Politécnica del estado de California, aseguran en la revista Science que han logrado identificar, clonar y reavivar una espora bacteriana presente en el abdomen de una abeja extinguida, que quedó atrapada en ámbar hace entre 25 y 40 millones de años.

22 de mayo 1995 , 12:00 a.m.

Para recuperar esta bacteria viable, ambos investigadores efectuaron un riguroso proceso que despeja cualquier duda sobre una posible contaminación con algún organismo moderno.

La molécula de ADN (ácido desoxirribunucleico), donde están escritas las instrucciones químicas necesarias para la producción de proteínas, encierra los secretos moleculares de todos los organismos vivos. Tras comprobarse que, en determinadas condiciones, puede sobrevivir al paso del tiempo sin degradarse, los científicos han podido viajar hacia atrás el tiempo y recuperar información genética de especies ya desaparecidas del planeta.

Estos trabajos revolucionan actualmente los conocimientos sobre los cambios evolutivos y relaciones filogenéticas entre las especies, pero sólo han sido posibles hasta la reciente aparición de potentes herramientas de laboratorio, como la Reacción en Cadena de la Polimerasa (PCR), que permite amplificar pequeños fragmentos de ADN y obtener millones de copias similares.

Hasta ahora, distintos microorganismos han sido aislados de varios tipos de material antiguo, desde cristales de sal y muestras de suelo profundo a animales y plantas fosilizados , afirma Raúl Cano, que junto al estadounidense George Porcar y el sueco Svante Paabo figura a la vanguardia en este campo. Sin embargo, todos los estudios que atribuyen un origen ancestral a esos microorganismos se han enfrentado a la crítica de que realmente son resultados de contaminaciones medioambientales modernas . agrega.

El escepticismo se debe principalmente a que las curvas de supervivencia de las bacterias actuales sugieren que el daño acumulado y la degradación macromolecular impiden su viabilidad transcurrido un cierto tiempo.

Por este motivo, el profesor Cano hizo en Science una exhaustiva descripción de todos y cada uno de los pasos acometidos para demostrar la antigedad de su microorganismo. La espora bacteriana fue aislada de los tejidos abdominales de una abeja sin aguijón de la especie Proplebeia dominicana , que como otras muchas en ciertos lugares de Santo Domingo quedó atrapada en resina de árbol que luego se convertiría en ámbar.

Los análisis de ADN efectuados indican que esta bacteria está relacionada con otras actuales, en concreto con la Bacillus sphaericus que vive en el estómago de las abejas, colaborando en ciertos procesos metabólicos. Los bacilos son un antiguo y ubicuo tipo de bacterias que se caracterizan por formar endoesporas resistentes al calor, la presión y agentes químicos. Según el investigador estadounidense, algunas de estas bacterias pueden permanecer esta criptobiótico durante millones de años. Y es que el ámbar constituye una sepultura ideal desde el punto de vista científico, puesto que protege a los organismos atrapados contra los efectos del aire y el agua.

El trabajo se ha centrado en una sola espora, si bien Cano y Borucki afirman haber obtenido dos más. Lo importante del hallazgo no es tanto la antigedad del material biológico aislado, ya que en 1994 George Poinar, de la Universidad de Berkeley, aisló ADN con 140 millones de años de antigedad de un insecto atrapado en ámbar, sino el haber podido resucitar la capacidad enzimática de esta espora bacteriana.