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LOS AFICIONADOS DEL JUVENTUS POR POCO ACABAN CON EL ESTADIO

La invasión de aficionados tras el triunfo del Juventus Turín sobre el Parma el domingo, en la trigésima segunda fecha de la Primera División italiana de fútbol, y que le valió la adjudicación matemática del título, ha tenido consecuencia nefastas para el estadio Dell Alpi.

23 de mayo 1995 , 12:00 a.m.

Los seguidores juventinos no sólo se limitaron a abrazar a sus jugadores y a enarbolar sus banderas, sino que arrasaron el césped del terreno de juego, destrozaron las porterías y los banquillos y destruyeron los carteles publicitarios, algunos de ellos eléctricos.

El éxtasis de los seguidores llegó a tal punto que robaron los palos de las porterías y arrancaron trozos de césped para llevárselo como recuerdo del 23 scudetto juventino. El césped ha dejado paso a la tierra y a los hoyos.

Han desaparecido hasta las baterías de los carteles publicitarios eléctricos 116, que además resultaron destrozados.

Los estragos causados por la invasión de aficionados han sido evaluados en unos 2.000 millones de liras (1,2 millones de dólares), aunque no se sabrá la cantidad exacta hasta los próximos días, cuando concluya la evaluación que está realizando la empresa que gestiona el estadio Dell Alpi.

La duda ahora es saber si el terreno estará en condiciones de acoger el partido de Liga que el próximo domingo debe jugar el Torino y, sobre todo, en quién deberá pagar los daños.

Habida cuenta de la guerra existente entre el Juventus Turín y la empresa que gestiona el estadio turinés, lo que ha llevado a que el club juventino jugara sus dos últimos encuentros de la Copa de la Uefa en el estadio Giuseppe Meazza, de Milán, no hay duda que se abre una nueva polémica y un nuevo frente de disputa entre ambas partes.