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ESCUELA SIN SEDE Y SIN VACACIONES

Mientras todos los alumnos de colegios y escuelas oficiales están de vacaciones por el conflicto entre maestros y gobierno, 370 niños de Ciudad Bolívar que no tienen escuela asisten puntualmente a las clases que ocho auxiliares de policía bachilleres les dictan en un lote del barrio Santa Viviana.

23 de mayo 1995 , 12:00 a.m.

Allí, los auxiliares han ido construyendo con pedazos de madera y retazos de zinc, seis aulas que pretenden sustituir la escuela que los niños perdieron el año pasado cuando una avalancha de tierra la derrumbó.

En este lugar no tienen tableros, hacen falta techos para los salones, no hay sitio para el recreo y los sanitarios son un par de agujeros en el piso protegidos por un par de tejas de zinc a lado y lado. Pero el amor al estudio los ha llenado de ganas para ir todos los días de 7 de la mañana a 12 del día a aprender a leer y escribir.

Y a los auxiliares que trabajan bajo la dirección del comandante de la XIX Estación, Mayor Hugo Alfonso Cepeda, el ingenio y la dedicación les han permitido inventarse una escuela de la nada.

Las paredes de los salones están hechas de guacales de madera. Para sustituir a los tableros, consiguieron un pedazo de carpa negra donde la tiza rueda fácilmente y pueden escribir y borrar.

La singular construcción que se alza en este cerro ha sido hecha exclusivamente en los tiempos libres de los bachilleres.

A punta de intuición se han vuelto carpinteros, constructores y maestros que en las tardes clavan puntillas sobre la madera para que los niños tengan pupitres donde escribir.

Para que los pequeños puedan hacer sus primeros trazos, los auxiliares consiguen hojas con retazos en blanco donde los niños puedan pintar y a la hora del recreo la imaginación les permite convertir una bolsa llena de papeles en balón de fútbol.

La biblioteca, que está instalada en una pequeña claraboya oscura es uno de los tesoros más preciados de los niños, y la han armado con los libros que les dieron en la Feria del Libro a cambio de la entrega de los juguetes bélicos que tenían.

Ellos solamente tenían pistolitas de madera y eso fue lo que entregaron en aquellos días , dijo uno de los auxiliares.

Los auxiliares de Policía dicen que lo que les hace falta para esta escuela es el apoyo del Distrito, sin embargo, aseguran que aunque han enviado cartas a todas las entidades nadie les ha dado el respaldo que necesitan.

No obstante, el empeño de los bachilleres y los pequeños no basta para que la improvisada escuela permanezca allí, pues el lote en el que están ubicados tiene varios propietarios que ya quieren edificar y piden que les desocupen la zona.

Por su parte, el secretario de Educación, José Luis Villaveces, asegura que son muchas las necesidades de Ciudad Bolívar y que, por ahora, lo único que puede hacer con este proyecto de escuela es incluirlo en un plan especial que se tiene para esta localidad.

En esta zona son 30 mil los niños que tienen necesidades escolares y por eso no podemos atender cada caso por aparte , aseguró Villaveces.