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VOCES DEL COOL

Ya habíamos dicho en otra columna cómo el sello Atlantic posee uno de los más importantes catálogos de jazz. En este CD la selección es de vocalistas, algunos de ellos escasamente conocidos entre nosotros.

24 de mayo 1995 , 12:00 a.m.

Esta selección se inicia con un tema grabado por Bobby Darin a quien conocíamos como crooner, o cantante de baladas muy suaves y dulces. Pues bien, ésta también es una balada pero muy jazzística y blanca, más bien desconocida. Viene enseguida Chris Connor, vocalista de la orquesta de Stan Kenton en los años 40 con una pieza muy blues del veterano pianista Horcare Silver. Luego una pieza con mucho sentido del clásico blues con el pianista y cantante Bobby Scott grabada en 1960. La hoy olvidada Lurlean Hunter canta una composición del famoso pianista y director Count Basie.

De las grandes viejas vocalistas de jazz quizá la menos jazzística (de pronto la más blanqueada ) era la voz de Lena Horne (decía con mucho orgullo pertenecer a la clase media negra norteamericana). Y Diahann Caroll, acompañada aquí por el Modern Jazz Quartet, fue considerada la Horne de los 60. Su voz muy pulida, tal vez ornamentada, nos recuerda las cantantes de music hall.

Sin embargo una cantante como Anita O Day ha sido considerada la mejor vocalista blanca del jazz. Y Ann Richards, que también fuera cantante de la orquesta de Kenton, no es que la imite pero en su placentero swing nos deja escuchar alguna influencia de la O Day.

Para muchos el mejor cantante blanco de jazz ha sido Mel Torme. Aquí está con una pieza muy blues y para darle mayor énfasis se ha hecho acompañar de un trío femenino de vocales negras The Cookies, que nos recuerda claramente a las famosas The Raelettes que acompañaban a Ray Charles.

Originalmente de Billie Holiday, la hoy poco recordada Nancy Harrow hace una versión limpia y transparente de una canción que a la primera le sonaba casi sofocante por directa y teatral, pero excelente. También con la Harrow un blues de los años 20 hecho famoso por la Emperatriz Bessie Smith: Confessin the blues.

Betty Carter es hoy la más respetable diva del jazz de la vieja época. Activa aún canta en bares y graba con su fabulosa voz asodinada, mezcla de saxo tener con trompeta, quizá la voz más instrumental que el jazz recuerde al lado de la Holiday. Aquí canta una de las muy difíciles composiciones del desaparecido pianista Thelonius Monk, Round Midnight .

Con su voz como cansada, a punto de faltarle respiración, en la que subyace cierto toque de humor negro, Mose Allison es para este columnista el mejor cantante blanco de jazz y de blues. Este tema es un boogie-woogie (un blues para piano cantado) estilo al que tanto le debe el rock androll de los 50. Rápido y ágil, un trío y un cantante hacen todo lo que puede lograr una orquesta.

La siempre recordada Carmen McRae, uno de los cuatro o cinco pilares sobre los que descansaba la vocalización femenina del jazz en un suave y seductor blues. Murió el año pasado.

El casi desconocido Austin Cromer con su apellido que se parece al nombre de su estilo: crooner, con su voz grave y dulce del corte de Sinatra o Bing Crosby. De Aretha Franklin es poco lo que se puede agregar. Ya está considerada como una de las más grandes voces de este siglo.

Jimmy Scott es quizá el único vocalista negro de jazz con una aterciopelada y sensual voz femenina, en una exquista y sinuosa balada, incluido aquí. The Manhattan Transfer y Boby McFerrin en un tema en el que no hay instrumentos pues ellos lo hacen todo con la voz: cantar y acompañarse.