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REGRESAR A ESOS VIEJOS CLÁSICOS

Primero Bernardo Bertolucci presentó Prima della rivoluzione (1964) completamente restaurado por iniciativa de Vittorio Storaro y de Cinecittá International que no solamente va a restaurar Bertolucci sino todo Fellini y la Trilogía de guerra de Rossellini (Roma citá aperta, Paisa, Germania anno cero...)

24 de mayo 1995 , 12:00 a.m.

El grito de alarma lo lanzó Scorsese: Todas las imágenes en color están en vía de extinción , lo mismo que las bandas sonoras sobre bandas magnéticas. Scorsese y Storaro están luchando por ganar la batalla de la restauración y la conservación de las películas a través de las cuales generaciones enteras están tomando conciencia de su existencia. Cuando se restaura una película se restaura sobre todo la significación...

Luego Nelson Pereira dos Santos presentó su película Cinema de lágrimas, producida por The British Film Institute donde Nelson nos muestra aquellas viejas películas mexicanas que hacían llorar a su madre y a él mismo. Construyó una pequeña ficción en el actor Raúl Cortés que caracteriza a un hombre que busca la respuesta a una pesadilla en los archivos cinematográficos de la Unem (México); allí vera (veremos) extractos de unas sentidas películas llenas de pasión, incesto, desastres y mujeres: La mujer del puerto, Abismos de pasión, Aventurera, Santa madreselva, Distinto amanecer, Camelia, La diosa arrodillada, Víctimas del pecado, entre otras, que yo también me las lloré en el teatro Sarmiento en Tuluá.

Y desde el fondo de su corazón Martin Scorsese nos contó durante cuatro horas lo que ha sentido siempre por ese cine desconocido, por esos directores subestimados, por toda una obra de iconoclastas geniales que hicieron posible la gran industria del cine estadounidense. Documental construido de pequeños extractos significativos de las películas de estos maestros como John Ford, Cent B. de Melle, Griffitt, Chaplin, Fritz Lang, Von Stenberg, Vonr Stroheim, Torneur, Nicolas Ray, Arthur Penn, Samuel Fuller, Kubrick, Welles, Kazan, Raoul Wash, Billy Wilder, Vincent Minelli, Frank Kapra y tantos otros que fueron desfilando mientras Scorsese narraba a los apasionados del cine, a las nuevas generaciones, a los que algún día aspiran a dirigir, que hay que volver a los clásicos; allí está la fuente de inspiración. Olvidar ese pasado lleno de tesoros a veces es la tendencia de nuestra sociedad, arrogante, que creen que a partir de ella comienza la historia de la humanidad.