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VERDADES QUE DEPENDEN

El postmodernismo no es particularmente nuevo. El concepto, aunque no el nombre, se origina con nombres tales como William James, un profesor de filosofía en Harvard alrededor del cambio del siglo, considerado el padre del pragmatismo norteamericano. A medida que los inmigrantes o los hijos de los inmigrantes vinieron a representar más de la mitad de la población americana, James que provenía de un Brahmin New England stock tuvo la suficiente perspicacia para ver que se estaba tejiendo una batalla sobre la definición de la verdad dentro de una población que se estaba configurando de nuevo, mucha de la cual no compartía la visión que hasta ese momento tenía la visión dominante anglo-americana y que amarraba a todos sobre la definición de América. Como nadie podía reclamar una verdad que pudiera tener una veracidad imbatible, James en Pragmatism and the Meaning of Truth comenzó a definir la verdad en términos que han llegado a ser cada día más familiares dentro del panorama del siglo XX.

28 de mayo 1995 , 12:00 a.m.

Hoy vivimos con el legado de tales desarrollos, un mercado de imágenes que parece democrático y representativo. Debajo de la superficie, la verdad de James permanece dominante. Aunque parezca que todas las caras están representadas en nuestros mass media, pocas voces, al final del día, son escuchadas. Lo que parece una multiplicidad de expresión es en su mayor parte una mancha multicoloreada sobre una esencial uniformidad: es una filosofía de mercado en la cual la mayor parte de las formas de expresión vive sobre la base de su success as commodities.

Los rappers cantan sobre el crimen, la violencia, el racismo y las drogas en MTV tanto tiempo como se vendan sus canciones; apenas cesa, ellos y su mensaje mórbido desaparecerán de la pantalla. Este criterio puede ser adecuado para determinar la indisponibilidad del jabón en polvo, pero no para estimar el valor de diferentes visiones y expresiones. El valor de las ideas, de las posibilidades y perspectivas no puede estar determinado por el timbre de la registradora de dinero. Cuando esto sucede, el mercado se convierte en una arena en la cual se estrecha el universo posible de la expresión humana.

Hay verdades que pueden no venderse porque trascienden el mercado y sus prioridades. Por ejemplo, el mensaje de que la gente podría ser capaz de vivir vidas decentes aun si no son consumidores productivos, aun si son pobres puede no encajar en la lógica de la esfera comercial, pero sin embargo es importante.

Verificación Ideas verdaderas son las que podemos asimilar, hacer válidas, corroborar y verificar; ideas falsas, son las que no. Esta es la diferencia práctica que supone para nosotros tener ideas verdaderas; este es, por lo tanto, el significado de la verdad, pues ello es todo lo que es conocido de la verdad. Esta es la tesis que tengo que defender. La verdad de una idea no es una propiedad estancada inherente a ella. La verdad acontece a una idea. Llega a ser cierta, se hace cierta por los acontecimientos. Su verdad es, en efecto, un proceso, un suceso, a saber: el proceso de verificarse, su verificación. Su validez es el proceso de su valid-ación. (William James)