Archivo

EL APRA PIDE PERDÓN POR LOS ERRORES DE ALAN GARCÍA

El Partido APRA (Alianza Popular Revolucionaria Americana), en la oposición, rompió ayer definitivamente sus lazos con el anterior presidente peruano Alan García y pidió perdón al país por los pecados cometidos por su gobierno.

23 de mayo 1995 , 12:00 a.m.

La ruptura con García se produjo al ser destituidos por un plenario nacional todos los miembros del Comité Ejecutivo Nacional (CEN) del partido, acusados de haber sido incondicionales del anterior presidente y de haberse negado a evaluar su gestión.

En reemplazo del CEN fue elegido un Comando de Emergencia de seis personas, presidido por el general retirado del Ejército y ex ministro de Transportes y Comunicaciones Germán Parra Herrera, quien pidió perdón al país, en su primer discurso como dirigente.

Pido perdón al Perú y también a Víctor Raúl Haya de la Torre fundador del APRA por los pecados cometidos , afirmó Parra, en la primera autocrítica pública hecha por un dirigente aprista desde que ese partido dejó el poder, en 1990.

El gobierno de Alan García (1985-1990) es considerado por casi el 90 por ciento de los peruanos, según las encuestas, como el más corrupto e ineficiente de la historia reciente de este país andino.

Y es que al terminar el quinquenio de la administración de García, la inflación llegó a una media de 2,0 por ciento al día, las reservas internacionales y la caja fiscal estaban vacías, el terrorismo tenía bajo su control gran parte del territorio peruano y la corrupción alcanzaba a todo el aparato estatal.

Pese a que todo esto afectó gravemente la imagen del APRA además de los escándalos por corrupción en los que después se vio involucrado el ex mandatario, según todos los analistas, García mantuvo el partido bajo su control por intermedio de los dirigentes destituidos ayer, incluso una vez había renunciado al partido en 1993.

Más pruebas contra García Mientras todo esto pasaba, se supo que el ex presidente del Banco Central del Perú, Leonel Figueroa, arrestado durante el fin de semana en Brasil, podría entregar pruebas sobre casos de corrupción que involucran al ex presidente peruano.

Figueroa, detenido junto con el ex gerente general del banco, Héctor Neyra por la policía federal en Curitiba, había ofrecido a comienzos de 1993 testificar sobre los casos de corrupción del gobierno de García.

El abogado de Figueroa, César Elejalde. dijo que Figueroa le había escrito una carta ese año en la que ofrecía entregar pruebas de los casos, incluyendo la supuesta reventa de aviones Mirage por parte del gobierno peruano y un contrato que involucraba a un organismo estatal que supervisaba las exportaciones e importaciones.

Figueroa y Neyra están acusados de haber aceptado un soborno de 3,2 millones de dólares del Banco de Crédito y Comercio Internacional (BCCI) para retirar un total de 270 millones de dólares en reservas peruanas del Deutschland Bank y Swiss Bank, y depositarlas en el BCCI.

Sin abogado defensor Finalmente y según una información proporcionada ayer por un abogado a quien se le ofreció la defensa judicial de García, no hay un solo centavo para pagar los honorarios profesionales en este caso .

El abogado Guillermo Olivera Díaz declaró a la prensa en el Palacio Judicial que esa fue la respuesta que recibió de tres representantes del ex mandatario, a quienes hizo saber lo que pretendía cobrar esta vez. No precisó el monto.

Por su parte, Ernesto Amézquita, abogado colombiano defensor del ex presidente peruano, pidió ayer poder intervenir ante el Senado de Colombia en la misma sesión en la que comparecerá el ministro de Relaciones Exteriores, Rodrigo Pardo, quien explicará la posición oficial sobre el caso.

El canciller fue citado por el Senado colombiano en una fecha sin determinar para exponer la situación del ex presidente peruano y el asilo político que las autoridades de Bogotá le concedieron en 1992.

No en vano el abogado defensor pretende ejercer el derecho a la defensa de su representado . Mi intervención es de vital importancia dentro del contexto del Estado de Derecho , concluyó Amézquita.