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SALTÓ LA LIEBRE: RICARDO VILLA GANÓ EL MUSTANG

El triunfo de Manuel Guillermo Torres era prácticamente un hecho. Ninguno de los casi dos mil espectadores que vivieron el cuadrangular final del VI Grand Prix Mustang Ecuestre se atrevía a poner en duda la segura victoria del jinete de El Rincón Ecuestre.

22 de mayo 1995 , 12:00 a.m.

La ronda de desempate era más bien para decidir quién ocuparía el vicetítulo. A ella llegaron, además de Torres, Ricardo Villa y Carlos Urrea, pues la paisa Beatriz Duque tuvo una tarde fatal a la hora de montar los caballos ajenos en el cuadrangular final.

Torres salió primero al desempate para enfrentar cinco obstáculos (que significaban seis saltos), contra el cronómetro. A lomos de Cartagena , voló sobre los cinco primeros maderos sin complicaciones. Su tiempo, 27s 5c, era además incuestionable. Sin embargo, le faltaba enfrentar el último escollo: aparentemente calculó mal la distancia y los palos se vinieron al piso cuando trató de superarlos...

Entonces, los otros dos jinetes salieron a saltar con más cuidado. Midieron mejor las distancias, cabalgaron con más tacto, mirando el cronómetro de reojo. Ya no importaba el tiempazo de Torres.

Así las cosas, el duelo Villa-Urrea era, fundamentalmente, por saltar con serenidad, aguantando al caballo, midiendo con precisión uno a uno los obstáculos.

Y en eso, Ricardo Villa, del Country Club, fue el mejor. No cometió ninguna falta y sus 34s 96c fueron suficientes para coronarse como el campeón de esta nueva versión del Mustang Ecuestre. Su caballo fue Kalua II .

Quien clasificó segundo a la final, después de Torres, saltó, como la liebre y se quedó con el título.

La segunda casilla fue para Carlos Urrea, del Bacatá, quien recorrió el desempate sin tumbar ninguna vara en 37s 54c.

Torres debió resignarse con el tercer lugar.

La que vivió una jornada gris fue Beatriz Duque, de La Cabriola de Medellín, que incurrió en 27,5 faltas. Curiosamente, cuando montó a Satra , su caballo, no tumbó ningún palo. Pero cuando debió hacer binomio con los otros tres equinos, no encontró a la suerte.

Satra , finalmente, fue premiada como la mejor monta del Grand Prix.