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TRIUNFO CON EL SELLO DE LOS GOLEADORES...

Independiente Santa Fe aprovechó la necesidad de Cúcuta Deportivo y con una sola llegada en el primer tiempo marcó el gol que lo puso en ventaja. En la segunda fase, en una desconcentración de la defensa motilona, le anotó el segundo para dejar a una afición triste y melancólica que ahora ve, una vez más, a su equipo cerca del descenso. Cúcuta en el segundo tiempo puso las condiciones, creando cinco opciones claras de gol que fueron desperdiaciadas por Braidy, Mosquera y Cabezas.

22 de mayo 1995 , 12:00 a.m.

Santa Fe fue más ordenado en la parte táctica. Esperó al Cúcuta y lo contragolpeó. James Angulo y Salcedo le cambiaron el ritmo ofensivo al equipo de Comesaña.

Cúcuta evidenció lo que a lo largo del torneo ha desnudado: falta de gol y lo más grave, algunos jugadores sin alma y pobres futbolísticamente como Vargas Cortés, Tulio Guerrero y Gustavo Mosquera.

Al final Santa Fe ganó bien porque en el fútbol no valen los merecimientos, sino meterla en el arco rival.

En el primer tiempo, Cúcuta tuvo la pelota, le marcó los ritmos del partido al rival, pero jugó desordenadamente.

La delantera motilona, especielamente Mosquera, siempre se estrelló contra una defensa que tuvo algunos altibajos especialmente en los costados.

Los locales se equivocaron reiteradamente porque siempre quisieron levantar el balón al corazón del área cardenal. Allí todas la pelotas las ganó el golero Farid Mondragón que estuvo perfecto en el manejo del juego aéreo.

Para destacar el valioso trabajo de la llave capitalina de Avalos y Salcedo, la fogosidad de Tilger y el temperamento y la claridad de Morales, que a la larga fue la figura del partido.

En la segunda etapa, despertó de su letargo inicial Rubén Darío Hernández que cumplió al marcar el gol de la victoria santafereña.

En el camerino cardenal, el director técnico Julio Avlinino Comesaña dijo que el equipo había cumplido con la planeado antes del juego y pidió a la afición local rodear al equipo motilón ahora que se le volvió a aparecer el fantasma del descenso.

Al otro lado, Moisés Pachón, el orientador del Cúcuta, no podía creer que sus jugadores desperdiciaran tantas y tan claras opciones de gol.

En las salidas del General Santander, se vio a hinchas que salieron llorando porque esto, al final fue como un entierro...