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TARJETA ROJA PARA EL DISTRITO

La paciencia de los habitantes de Bogotá no tiene límites. Por eso el alcalde Mockus ha podido embolatarnos con el jueguito de los mimos; y como pretende que el tráfico fluya con mostrarnos tarjetas de carro a carro, estamos jugando.

22 de mayo 1995 , 12:00 a.m.

Mientras tanto, vamos de tumbo en tumbo por las calles destrozadas; y seguimos atascados en los nudos de tránsito, cada vez peores, pues el Plan Vial lo están haciendo en gran desorden, sin consideraciones con la gente y a paso de tortuga, como se desprende de la información de EL TIEMPO (Pág.1E, mayo19), donde dice que en abril sólo concluyeron 13 obras de las 66 que deberían entregar.

Ese incumplimiento de los contratistas, tan perjudicial para la ciudadanía, le ha costado al Distrito, según la Veeduría de la Cámara de Comercio, 2.240 millones de pesos. Y qué dice el IDU de semejante desastre? Qué dice el alcalde? Qué dicen los concejales y los ediles? Pues con tantos funcionarios encargados de que la ciudad marche, y con tantos concejales, tantos ediles, elegidos para velar porque las obras se realicen, situaciones como estas no tienen explicación distinta de la inercia y el desinterés de todos esos personajes; porque de haber estado cumpliendo con sus responsabilidades, las obras las habrían entregado a tiempo, no se habría perdido tanto dinero, ni la ciudadanía habría sufrido tantos perjuicios.

Un punto clave del desastre urbano es la obra de la 100 con carrera 15. Además de que hace poco se inundó el tramo terminado, lo cual permite poner en duda la capacidad profesional de los contratistas, el desarrollo general ha sido desordenado y confuso; y aunque a los legos en la materia nos queda aventurado formular críticas sobre cómo han debido proceder para resolver en el menor tiempo el problema de cruces de muchas vías arterias, sí podemos remitirnos a obras semejantes hechas en otros países, en donde ni los trabajos duraron tanto tiempo, ni las incomodidades para los ciudadanos fueron tantas.

Creo que consideraciones con los ciudadanos no ha habido nunca. Ni el IDU, ni los contratistas, ni Obras Públicas, ni nadie, se han ocupado de aliviarles de alguna manera ciertas incomodidades. Se podría pensar, más bien, que todos se han dedicado a mortificarnos. No ponen señales para indicar los desvíos, cierran calles sin previo aviso; y cuando pavimentan lo hacen a la loca, sin pensar en los trancones adicionales que se producen.

Además de los contratistas incumplidos, merecen tarjeta roja el IDU, Obras Públicas y la Secretaría de Tránsito, porque por causas distintas son culpables de la desastrosa situación que vivimos. Y, obviamente, hay que darle tarjeta roja al jefe de todos, el alcalde Mockus, pues yo creo que por estar encerrado ideando fórmulas para educar 8 millones de díscolos colombianos, la ciudad, desbaratada, se le salió de las manos.