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YA LA PREPARÓ PARA LA MENSTRUACIÓN

Hace dos semanas esta sección señaló a los padres de familia algunas pautas sobre cómo tratar a sus hijos cuando comienzan a ser adultos, cuando su cuerpo se transforma y entran a la etapa conocida como pubertad.

22 de mayo 1995 , 12:00 a.m.

Hoy, se orientará a los adultos sobre los diferentes cambios que suceden a las niñas en etapa de desarrollo. La próxima publicación dará información sobre la pubertad de los niños.

El aspecto más importante y más ampliamente conocido de la pubertad de las niñas es la menstruación, que suele ocurrir dos años después del desarrollo de los senos y del aumento máximo de su estatura. La edad promedio para que se presente la menstruación por primera vez es a los doce años con nueve meses, pero puede ocurrir entre los nueve y los dieciocho años.

Las niñas necesitan gran comprensión cuando se encuentran en la preadolescencia y, sobre todo, deben estar preparadas para este hecho muy especial antes de que ocurra.

Por otro lado, es importante que las menores sean conscientes de que el ciclo menstrual puede variar y ser irregular en algunas ocasiones, y que la duración de cada período y la cantidad de flujo cambian de una persona a otra. De esta manera, no se alarmarán de los síntomas que se les presenten.

Así mismo, deben saber que el período menstrual puede verse afectado por el estrés, la alimentación, alguna enfermedad y el ejercicio.

Desde luego que si estos problemas persisten es necesario consultar al médico, como también si el himen se encuentra completamente cerrado, lo cual impide el uso de tampones.

De igual forma, debe prepararse a las niñas para el dolor físico que puede preceder al período menstrual y continuar durante éste. Dicho dolor, por lo general, tiene origen en la retención de líquido en el cuerpo, y la intensidad y duración del dolor varían en cada caso.

Usualmente se presenta una inflamación más o menos una semana antes del período y en la mayoría de los casos produce una sensación de pesadez física y tensión emocional.

En las niñas entre diez y doce años de edad no se debe dar demasiada importancia al dolor físico ni a las molestias características de la menstruación. No obstante, se debe aconsejar y asesorar calmadamente a aquellas que se acercan a la pubertad sobre el SPM (síndrome premenstrual) y sobre las molestias físicas que a menudo se asocian con la menstruación.

Preocupaciones frecuentes Independientemente de la preparación que le haya dado a su hija, es natural que ella muestre cierta incomodidad y vergenza durante los primeros períodos. La preocupación más normal es que la sangre llegue a manchar su vestido o que el contorno de la compresa higiénica se note a través de su ropa. También es posible que tenga miedo de llegar a despedir mal olor.

Todas estas preocupaciones se relacionan primordialmente con el pavor de que los muchachos puedan darse cuenta de que está menstruando. Por esta razón, es posible que las jovencitas rehusen asistir durante dichos días a fiestas o participar en otras actividades sociales. La madre debe asegurarle que no es fácil que los demás noten la situación.

Por otro, es importante que se enseñe a los muchachos a respetar la intimidad de este acontecimiento, a no ridiculizar a las jóvenes ni burlarse de ellas cuando estén con el período.

A menudo se escucha a adolescentes de uno y otro sexo hablar abiertamente de la menstruación, y es sorprendente su crudeza y actitud impertinente. También es frecuente que los muchachos atribuyan a la menstruación cualquier situación de ira, frustración y estrés. Tomar tal actitud, aunque no tenga la intención de ser nociva o degradante, es inapropiada en la mayoría de los casos y, por lo tanto, debería evitarse.

Adaptado del libro Cómo hablarles a sus hijos sobre el sexo, Scott Talley. Editorial Norma.

Para madres e hijas primíparas -Si después de dos años de la primera menstruación el ciclo continúa siendo irregular, el flujo de sangre es excesivo (tanto que empape las toallas o compresas higiénicas), hay flujo de sangre en medio de un período y el siguiente y además la niña experimenta cólicos demasiado fuertes o tiene la tendencia a desmayarse durante el período es conveniente consultar a un especialista.

-Debe inculcarle el hábito de cambiar la compresa higiénica o el tampón frecuentemente, con objeto de evitar que la ropa se manche. Sobre todo, una joven que pase por su primer período menstrual necesita que se le asegure en forma calmada que esta extraña, nueva y aparente inconveniencia es completamente normal, saludable y limpia.

-Como la menstruación es una señal de que la niña se está convirtiendo en mujer, una actitud positiva de la madre proporcionará a la hija comodidad y apoyo, asegurando así que ella también adopte una actitud positiva hacia este nuevo cambio de su cuerpo.