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ESTUDIANTES, LISTOS PARA PARTICIPAR

La pregunta quedó en el aire. La estudiante no alcanzó a cuestionar al Ministro de Educación, Arturo Sarabia Better. Ella, al igual que sus compañeros de la mesa de trabajo, quería decirle quién nos asegura que el plan de educación va a llegar a las regiones apartadas del país, que nosotros ni siquiera sabemos que existen?

22 de mayo 1995 , 12:00 a.m.

Esta joven era uno de los casi cien participantes del Primer Foro Bartolino Intercolegiado sobre la Ley General de Educación, que reunió a 17 colegios del norte de Bogotá. Y su pregunta se refería a las normas que establece la Ley General de Educación de 1994, tema de discusión entre los alumnos que estaban concentrados en el coliseo del Colegio San Bartolomé de la Merced, el jueves pasado.

Pero el interrogante no pudo ser contestado por el Ministro porque, según algunos de los participantes, no hubo tiempo para formularlo. Sarabia entró y habló de cifras, poco de pedagogía y se fue . Esa fue la impresión que dejó el titular de la cartera de Educación, quien tenía a su cargo exponer el tema del Salto Educativo.

Algunos de las cosas que dijo estaban relacionados con el objetivo de esta nueva política del Ministerio. Por ejemplo, lograr que en 1988 el gasto público educativo alcance una participación de 4,88 por ciento del PIB, que representará un aumento de 1,81 puntos en relación con 1993.

Muchos no entendieron claramente el mensaje del Ministro, pero eso sí, todos aseguraron comprender el espíritu de la Ley 115 de 1994.

Para Fernando Rojas, estudiante de décimo grado del Colegio Mayor de San Bartolomé, esta legislación establece algunas utopías, porque en ella se habla de una democratización que es difícil de conseguir, ya que en los establecimientos públicos y privados existe una filosofía, y si uno expone algo que vaya en contra de esa filosofía y de los intereses de la institución puede ser excluido del colegio .

Varios opinaron como este joven de 16 años. Coincidieron en que el Gobierno Escolar no va a funcionar como debiera, porque en él tienen asiento las directivas del colegio. Se corre el peligro de que el Gobierno sea manejado realmente por ellas .

Sin embargo, señalaron que es un primer paso que se da para que los estudiantes participen en las decisiones .

La esperanza de los jóvenes Gonzalo Guzmán, alumno del San Bartolomé de la Merced y coordinador general del encuentro, agregó que esta ley da un nuevo aliento a la educación y proporciona las herramientas para formar la Colombia que se necesita. Llenó los vacíos que tenía la educación, y si la hacen funcionar será como una puerta que se abrió .

En la mesa de Educación para la Democracia una de las participantes mencionó como una de las virtudes de la ley, la posibilidad que brinda para formar líderes. Para ella, como para otros jóvenes, este punto es de especial importancia porque Colombia necesita verdaderos líderes. No como los que legislan sobre educación pública que nunca estudiaron en un colegio público; es más, estudiaron en el exterior. Qué van a saber sobre eso , dijo un convencido grupo de estudiantes del Colegio Mayor de San Bartolomé.

Al parecer, la educación pública no fue solo el talón de Aquiles de la Ley General de Educación, también lo fue del Foro. Aunque se invitaron colegios públicos, debido a las vacaciones anticipadas, solo se presentó uno, el Camilo Torres, que estaba representado por un solo estudiante, Gonzalo Hernández Jiménez, de grado once.

Y a propósito de las vacaciones anticipadas, una de principales dudas de Mario Manjarrés era saber con qué dinero se van a cumplir los objetivos del Gobierno sino hay dinero para pagar a los maestros?