Archivo

TRIUNFO OFICIALISTA EN ELECCIONES EN BÉLGICA

Pese a un escándalo que conmocionó a los socialistas en el poder, el gobierno de centroizquierda de Jean-Luc Dehaene retuvo ayer su mayoría en el reducido Parlamento belga.

22 de mayo 1995 , 12:00 a.m.

De acuerdo con los resultados parciales de las elecciones legislativas de este domingo, los cuatro partidos gobernantes, dos socialistas y dos demócratacristianos, tendrán unos 80 escaños en el parlamento de 150 puestos.

Los resultados, anunciados por el ministerio del Interior, también demostraron que la extrema derecha no contó con el apoyo temido antes de las elecciones.

La mayoría no ha sido puesta en duda , señaló el presidente del Partido Socialista Francófono, Philippe Busquin.

Pese a la permanencia de los mismos partidos en la coalición, Busquin reconoció que podría haber dificultades para formar el nuevo gobierno que deberá reducir el déficit fiscal y preparar a Bélgica para la Unión Monetaria Europea.

El llamado caso Augusta obligó a la renuncia de cuatro ministros socialistas en los dos últimos años, en medio de denuncias de que Augusta, una fábrica italiana de aviones, hizo pagos para obtener un contrato con el gobierno.

La cuestión dejó de lado la lucha del gobierno contra una fuerte deuda nacional, el elevado desempleo y los costos excesivos de los servicios sociales, que se anticipa dominarán el programa del próximo gobierno.

Creo que Dehaene tiene todas las cartas en su mano para continuar con la política actual , expresó el ex canciller Frank Vandenbroucke, un socialista flamenco.

Vandenbroucke es uno de los ministros que se vio obligado a renunciar por acusaciones de haber sido sobornado en el caso Augusta .

El grupo derechista y anti inmigrantes Vlaams Blok (Bloque Flamenco) no salió bien librado.

Unos 7,2 millones de votantes estaban habilitados en todo el país.

Entre los sufragantes se encontraban la reina Fabiola y su sobrina embarazada, la princesa Astrid.

Al inicio de la jornada se produjo en las afueras Bruselas un incidente entre el Primer Ministro y decenas de desamparados, quienes lo enfrentaron cuando salía del su mesa de votación en el área de Vilvoorde, en las afueras de Bruselas.

Los manifestantes ofrecieron a Dehaene una taza de café y se quejaron de que no podían sufragar porque no tenían una dirección establecida.

Una encuesta difundida poco antes de la elección indicó que uno de cada tres votantes aún estaba indeciso, una estadística sorprendente en un país donde el voto es obligatorio.

En su camino hacia las mesas de votación, políticos de todos los sectores se sumaron al llamamiento del rey Alberto II, quien pidió a la población no beneficiar a la derecha por castigar a los partidos tradicionales.

El flamenco, lengua cuya base es el holandés, y el francés son los idiomas oficiales de Bélgica.

Tras reformas electorales aprobadas en 1993 con el intento de reducir la tensión entre los habitantes de las distintas lenguas, los belgas votan esta vez en un proceso complicado y según sus regiones lingísticas.

(Ver gráfico)