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EL BOXEO FUE SU VIDA... Y SU MUERTE

Jimmy García soñó, seguramente, varias veces con titularse campeón mundial. Pero la primera de ellas fue un martes en una noche de mayo de 1986, hace nueve años, en las afueras de un restaurante barranquillero, a pocos metros de la calle 72.

20 de mayo 1995 , 12:00 a.m.

Tenía 14 años de edad y pocos días de poseer la medalla dorada de la división gallo y el trofeo Al Más Técnico del primer Campeonato Nacional de Boxeo Junior, celebrado en Sincelejo, con cierre el viernes 25 de abril.

En las afueras del restaurante, donde el programa radial especializado Ultimo Asalto brindaba homenaje a los pequeños gladiadores del Atlántico, campeones por equipos, el capitán de seleccionado se acercó al autor de esta nota -organizador del acto- y le dijo que no importaba que Miguel Happy Lora prefiriera quedarse tomándose un sancocho en casa de un periodista y los despreciara por segunda ocasión, como ocurrió durante la premiación en Sincelejo.

Tranquilo: cuando yo sea campeón mundial, las cosas serán diferentes. Yo no cambiaré. Seré el mismo y atenderé a todos por igual, grandes y niños, y no despreciaré a nadie por mucho que me echen carbón. Seguro .

Era fácil de expresión y el boxeo, que practicaba desde cuatro años atrás, lo combinaba con los estudios de tercer grado de secundaria en la matinal del Colegio José Eusebio Caro, donde finalmente se graduó de bachiller.

A medida que creció deportivamente tenía varias metas. Y su sueño de titularse campeón mundial pasó a un segundo plano como aficionado. Su objetivo era ir a los Juegos Olímpicos de Seúl-88. Repitió el oro en el segundo Torneo Junior Nacional, el 25 de julio del 87 en Barranquilla, como peso pluma. Y se preparó para la cita surcoreana.

La idea se desvaneció en mayo del 88, siempre mayo. No tenía la edad mínima de 17 años para ir a Seúl. Entonces, con marca de 60 ganadas y 3 perdidas, a los 16, se decidió por irse al profesionalismo con la anuencia de su padre Manuel.

La ilusión de las Olimpíadas quedó atrás. Tendría que esperar cuatro años más para ver si participaba. En cuatro años me gasto para el boxeo aficionado y llegaría viejo , nos confesó en Montería, durante los Juegos Nacionales-88, una semana después de su brillante estreno profesional en el cual venció en Sincelejo a un veterano rival de apellido González, a quien apodaban, curiosamente, El Coreano .

Y entonces comenzó nuevamente a soñar con titularse campeón mundial. Y a medida que peleaba, siempre bajo la orientación de su hermano Manuel Junior, conocido como Pachín , fue creciendo como persona y deportista.

Como persona viviendo con María Maza de cuya unión hay dos hijas: Lizzette y Paula Andrea y una tercera, Stefanía, que murió era capaz. Dueño de gran memoria, conversador de cualquier tema universal, crítico del cine moderno y lector empedernido de Shakespeare, Vargas Llosa y García Márquez.

Como atleta, trasladado recientemente de la cuerda Cuadrilátero a Inversiones Julio Torres, conquistó la cúspide de retadores al vencer al número uno del mundo, el panameño Jesús Peligro Gutiérrez, por puntos el 12 de noviembre del 93 en Panamá, triunfo que le valió para ser elegido El Boxeador del Año en Colombia.

Ya el sueño estaba más cerca, casi tangible, porque la oportunidad le llegaría un año más tarde, el 12 de noviembre del 94 en México frente al rey superpluma de la AMB, el estadounidense Genaro Chicanito Hernández.

Durante la preparación de esa pelea, al boxeador se le partió su corazón en mil pedazos el primer domingo de septiembre cuando fue a su residencia de visita y una de sus hijas le preguntó: Papi, por qué ya no vives con nosotros? Tragué entero, aguanté las ganas de llorar y tomé aire antes de contestar , confesó en esa ocasión a este diario. Mijita: papi no está con ustedes porque vivo en un hotel. Me preparo para ganar algo que me pertenece en una pelea importante y que te servirá a tí y a tu hermanita para tener muchas muñecas .

El sueño se desvaneció. Y vino la segunda oportunidad, ahora contra Gabriel Ruelas, el rey de la categoría en el CMB, en Las Vegas. Luchó con coraje, como valiente, pero no pudo, al detener el árbitro la pelea en el asalto once. Esta vez el sueño, a los 23 años de edad y nueve después de expresarlo por primera vez, se desvaneció para siempre...

Jimmy, el séptimo que muere Con Jimmy García ya son siete los púgiles colombianos que mueren a causa de los golpes recibidos en el ring.

En 1943 Antonio El Baby Uribe, boxeador bogotano, falleció en Colón (Panamá) después del combate con el panameño Samy Medina.

Ocho años más tarde, en 1951, Bonifacio Periñan murió dos días después de haber recibido un K.O. del panameño Al Barraza.

En 1965, luego de un combate sostenido con el paisa Joaquín Navarro, falleció el púgil antioqueño Jairo Gutiérrez en Medellín.

Alejandro El Chico Torres en Maracaibo (1966), murió durante una práctica cuando fue golpeado por su propio director técnico que hacía de sparring...

En 1980, el quindiano aficionado Freddy Hernán Prince de 17 años, murió después de sostener un pleito.

En 1992 el cartagenero Guido Treviño falleció después de la pelea que mantuvo con El Guajiro Juan Rodríguez.

Además, Guillermo Kid Cartagenero González, murió en Montería, cuando trataba de encontrar la gloria encaramado en un cuadrilátero.

A nivel mundial son más de 600 víctimas fatales que ha dejado el boxeo. La primera víctima fue el estadounidense Tom McCoy quien se despidió de la vida el 13 de septiembre de 1842, luego de pelear en un suburbio de Londrés ante el británico Crhis Lilly.

Ruelas: soy uno de los culpables Yo estaba arriba del ring. Yo era el que estaba dándole golpes... Eso nunca va a cambiar . Con estas palabras, el campeón mundial de los superplumas por el Consejo Mundial de Boxeo (CMB), Gabriel Ruelas, manifestó su remordimiento por la muerte del barranquillero Jimmy García.

En declaraciones concedidas anoche al noticiero QAP, Ruelas afirmó que él se sentía en algo culpable por el deceso del púgil colombiano, pero que no era el único responsable.

Yo soy uno de los culpables, pero podemos culpar a muchísima gente: al promotor para saber por qué hizo la pelea, preguntar por qué la esquina de García no paró la pelea , dijo el campeón.

Por otra parte, Ruelas se mostró a favor de un mejor control a los boxeadores que disputen un título mundial y señaló que estaba de acuerdo con efectuarles exámenes físicos semanales, o con otro mecanismo similar, que disminuya los riesgos en el cuadrilátero.

Finalmemente Ruelas dijo: no creo que se deba acabar con el boxeo. Eso sería terminar con el sueño de muchos jóvenes...