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EN BIELORRUSIA REVIVE EL SUEÑO DE LA URSS

Un SI abrumador a cuatro preguntas sometidas a plebiscito el domingo pasado por el presidente de la ex-república soviética Bielorrusia no sólo le devolvió a ésta su simbólica estatal soviética sino que deja ante todo muchas preguntas en cuanto al estado de ánimo popular en los ámbitos post-comunistas. (VER RECUADRO:UBICACION).

20 de mayo 1995 , 12:00 a.m.

Las preguntas sometidas a plebiscito por Aleksandr Lukashenko, el polémico, pro-ruso y populista presidente bielorruso electo hace poco, aspiraban a resolver sus líos con el parlamento, a consolidar su poder personal y, de paso, a devolver a la más conservadora de las sucesoras de la URSS un signo que la confirma como tal.

Los cuatro SI fueron categóricos: cerca de 83 por ciento votó por dar al ruso el mismo estatus que al idioma bielorruso; más de 82 por ciento por respaldar los actos del presidente dirigidos a la integración económica con Rusia; 77 por ciento apoyó ampliar sus poderes, incluyendo la potestad de disolver el parlamento; y 75 por ciento se pronunció por restablecer la bandera verde y roja y el escudo con la estrella que ostentó hasta 1990 la República Soviética de Bielorrusia. Aunque el estandarte no tendrá la hoz y el martillo ni la leyenda Proletarios del Mundo Uníos , su restablecimiento es una clara evocación de los buenos viejos tiempos .

Paralelamente se hicieron elecciones parlamentarias. Pero el interés popular por los candidatos fue mucho menor. Apenas 17 de los 260 fueron elegidos y en 27 de las circunscripciones la abstención fue tan alta que invalidó el resultado. Habrá segunda vuelta el 28 de mayo.

Abstención ante los candidatos y participación en el referéndum comprensibles pues la campaña electoral fue, también, a la soviética. El director de una de las radios estatales denunció haber recibido órdenes oficiales para llamar a la población no sólo a participar sino a votar por el SI. A los candidatos, en cambio, sólo se les permitía acceso a diarios locales y se les prohibió gastar en la campaña una suma mayor a la que el Estado les entregó (equivalente a 50 dólares), en tanto que el presidente contaba con todos los medios centrales a su favor.

El resultado, sin embargo, no se explica sólo por el control desde arriba en el proceso de preparación del referéndum. Es ante todo una evidencia de que, si en Europa Oriental la gente se inclina por los nuevos comunistas, reformados y partidarios del mercado, en Bielorrusia gana terreno la nostalgia por los no tan lejanos tiempos soviéticos.

Las simpatías con la bandera y el escudo del pasado y con el acercamiento a Rusia, que según las encuestas iría hasta la unión política con ella, así lo evidencian. Y no sólo en Bielorrusia.

Este ánimo gana cada vez más amplios sectores, en particular entre la población que devino adulta en tiempos en que, si bien el nivel de vida no era muy alto, por lo menos casi todo el mundo vivía. Por eso el diario comunista Pravda, que no pierde ocasión, titulo jubiloso hoy en primera: La Unión (Soviética) renace en Bielorrusia .