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EN EL CORAZÓN DE LAS TINIEBLAS

La reaparición del virus Ebola, en Zaire, ha abierto un nuevo capítulo negro en la historia de este vasto país centroafricano.

20 de mayo 1995 , 12:00 a.m.

Para muchos, Zaire es todavía el antiguo Congo belga, país inspirador de películas y novelas, como El corazón de las tinieblas , escrita por Joseph Conrad, o escenario en 1960 de la sangrienta tentativa de secesión de Katanga.

La patria de Patrice Lumumba, uno de los líderes africanos de mayor renombre, asesinado en 1961, es el tercer país más grande de Africa, después de Sudán y Argelia, y uno de los que más recursos naturales tiene de todo el continente.

Su capital, Kinshasa, antigua Leopoldville (en memoria del Rey Leopoldo de Bélgica) tiene actualmente unos cinco millones de habitantes.

Zaire posee unos recursos naturales inmensos: su clima es favorable a la agricultura; sus selvas, si fueran racionalmente explotadas, enriquecerían al país; la abundancia de agua podría ser eventualmente utilizada para la industria, la energía y la agricultura; sus ríos son navegables y permitirían el transporte fluvial y su riqueza mineral -plata, uranio, cobalto, manganeso, diamantes, etc.- está todavía por explotarse intensamente.

A pesar de ello, Zaire figura entre los países más pobres del mundo. El Producto Interior Bruto es de 6.400 millones de dólares y la renta per cápita de 180 dólares anuales; el 55 por ciento de la población vive por debajo de los límites de pobreza y la esperanza de vida de sus habitantes es de 53 años.

Los historiadores atribuyen a los 75 años de colonialismo belga parte de los problemas económicos que sufre actualmente Zaire, aunque todo el mundo coincide en que el principal mal del país es la corrupción.

Sin tanta publicidad, el Síndrome de Inmunodeficiencia Adquirida (SIDA) hace estragos en Kinshasa, donde todas las prostitutas son portadoras.