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LA CONTRARREFORMA DE SAMPER

El presidente Samper propone una reforma del Congreso para que exista una sola cámara? El Presidente se echa encima al Congreso cuando está pendiente de aprobación un proyecto tributario? Los parlamentarios proponen cárcel para evasores y una autorreforma del Congreso? Hay que desconfiar de los griegos cuando traen regalos. No es muy creíble que el Presidente resulte ahora reformista, adalid como ha sido del gradualismo y la concertación. Tampoco lo es que los sectores más retardatarios del Congreso sean ahora autocríticos y fiscalizadores. Al parecer, se cocina el desmonte de la apertura democrática con el pretexto de una reforma de los partidos. Se trata de una embestida coordinada contra la Constitución.

20 de mayo 1995 , 12:00 a.m.

Dentro del Partido Liberal existen fuertes corrientes contrarreformistas que desean volver al centralismo, al estatismo y a la financiación monetaria del Estado. Aunque lograron introducir varias de sus ideas fijas en la Constitución de 1991 notoriamente el concepto de planeación también tuvieron que aceptar ideas como la participación, la financiación de los partidos y de los candidatos, la tutela, la descentralización y los derechos económicos de la gente, que no figuraban en su agenda. A muchos políticos les gustaría volver al esquema de clientelismo existente antes de la Constitución porque esta facilitó la aparición de nuevos rivales políticos que ahora compiten con ellos por el poder regional o los desafían en el Congreso gracias a la circunscripción nacional que desea desmontar el Presidente.

El parece ser el candidato ideal para liderar el retorno de todos estos borbones. Nunca estuvo de acuerdo con el modelo económico que surgió al amparo de la Constitución ni con la mayoría de las reformas complementarias que se llevaron a cabo. Cuando fue ministro de Desarrollo no participó en las discusiones de la Constituyente y mostró un benigno desentendimiento con ella. Y sus declaraciones más recientes dejan claro que se opone a los aspectos más participativos de la Constitución.

Como Gaviria le sacó tanto jugo político al cambio de Constitución y pasó a la historia, Samper lo quiere imitar. Al fin y al cabo, la última reforma hechizó a la opinión pública y le dio mucho oxígeno al gobierno anterior, oxígeno que ahora Samper busca desesperadamente. Estos son argumentos tentadores para iniciar una aventura contrarreformista. Pero, con ella se desea cerrarles otra vez el camino a los nuevos participantes en política, entronizar a los barones políticos y revivir el espíritu centralista de 1886. Los reformistas no serán elegidos por el pueblo sino que han sido señalados a dedo por el Presidente para hacerle cambios inconsultos a la decisiones de una Constituyente democrática.

La contrarreforma estaría encaminada a restaurar al viejo país porque un gobierno liberal no quiso operar dentro de las restricciones que le fijó el nuevo país. Los partidos políticos se transforman y se fortalecen cuando incorporan los anhelos populares. Si no lo hacen deben resignarse a que aparezcan nuevos movimientos que los desplacen. Los cambios de 1991 fortalecieron al partido y a la democracia porque el gobierno se atrevió a dejar hablar al pueblo y le hizo caso. Hoy se está haciendo lo contrario, ya que el gobierno nombró a quince personas para deshacer lo que se hizo por voluntad popular -se revive la Analc de Laureano Gómez en miniatura. Este puede ser un golpe de gracia al liberalismo.