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EL ASUNTO LABORAL, EL MAYOR PROBLEMA

Con un sistema caótico de presupuestación y pagos, con el debilitamiento de los hospitales y la explosión del mayor conflicto laboral de la historia, entre otros, el sistema público de salud se está debilitando profundamente.

20 de mayo 1995 , 12:00 a.m.

Sin duda, el problema que más ha tenido que enfrentar la actual administración es el laboral. De una situación de relativa calma en 1993 y 1994 se pasó a una situación de caos, en la cual la salud ha vuelto a aparecer en los periódicos sólo por los paros y las renuncias masivas.

El Decreto 439 de nivelación salarial, además de fijar los incrementos salariales para los próximos años, derogó los requisitos de formación gerencial, las exigencias a la estabilidad de los directores y a su selección por concurso para los hospitales, pero mantuvo los altos salarios.

Por eso no sorprende que estén volviendo a llegar a los hospitales, médicos llenos de buenas intenciones o recomendaciones políticas, pero sin idea de administración. Esto puede ser la receta del desastre futuro del sistema de hospitales públicos del país.

Pero en materia salarial, el gobierno simplemente ha incumplido las promesas que hizo el Ministro desde el primer día de su posesión.

El decreto 439, de nivelaciónsalarial, presenta al menos cuatro grandes problemas: primero, no generó aumentos salariales para el año 1995 como lo había prometido. Segundo, adoptó una estructura salarial que privilegia excesivamente a un grupo de salud. Tercero, desaprovechó la oportunidad para haber introducido un sistema moderno de incentivos laborales, asociando los mayores pagos con mejores coberturas y calidad, como lo había previsto la ley. Y cuarto, mediante el decreto, el Gobierno eludió la responsabilidad fiscal del financiamiento del alza de salarios, al establecer una escala nacional de salarios pero dejando su adopción a la disponibilidad de recursos de los entes locales.

Es decir que el Ministerio se lavó las manos y trasladó el financiamiento del aumento de salarios a los gobernadores y a los alcaldes del país.

Pero el aumento de salarios en la forma como se dio, podría traer una consecuencia peligrosa a largo plazo que el país aún no ha analizado. Este incremento se hizo antes de haber liquidado previamente los pasivos prestacionales acumulados.

Con ello, los pasivos que se calculan en 500.000 millones de pesos podrían fácilmente duplicarse o triplicarse y tener un sobrecosto de más de 100 millones de dólares al Estado.

La explosión del pasivo prestacional hará más difícil la conformación de las empresas sociales de salud del Estado, así como la descentralización y la autonomía hospitalaria, todas estas metas propuestas por las leyes vigentes y por el Plan de Desarrollo del Gobierno.

Por otra parte, el estilo de manejo de los conflictos ha contribuido al deterioro de la paz laboral por dos razones. En primer lugar, el Ministro ha decidido intervenir directamente en casi todos conflictos. Con esta intervención todo conflicto local adquiere inmediatamente dimensión nacional. Por eso los conflictos se multiplican como en ningún otro período reciente de la historia del sistema de salud.

La explosión laboral es la expresión más simple de las equivocadas políticas salariales y de manejo de conflictos del Ministerio.

La intervención también es equivocada porque establece promesas por parte del gobierno nacional que no pueden cumplirse y porque rompen con la autonomía de las autoridades locales para manejar su personal, ya que cualquier solicitud normal de los trabajadores se convierte en un conflicto contra el gobierno nacional.

A su instancia y con las promesas del Fondo de Solidaridad, decenas de gobernadores han firmado compromisos salariales sin financiación definida, que más temprano que tarde van a reventarse por falta de financiación.

Pareciera como si el objetivo fuese simplemente inflar los costos del sistema público de salud y aumentar su caos para no permitirle ampliar la cobertura en salud a la población más necesitada, y lavarse las manos una vez más inculpando a las leyes.