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PUEDE AUMENTAR EL BASUCO ELECTRÓNICO EN EL RECESO ESCOLAR

A sus escasos 14 años, Juan Carlos ya conoce lo que es tener buena plata en el bolsillo y perderla en cuestión de minutos. No soy drogadicto dice pero en una tarde me puedo tirar 100 mil pesos o salir hecho con 500 mil .

19 de mayo 1995 , 12:00 a.m.

Hace casi dos años es conocido en el mundo de los casinos como el pelao a pesar de que su rostro refleja una mayor edad aunque difícilmente le creen el cuento de que tiene más de 20 años. Sin embargo, se mueve en la clandestinidad como pez en el agua.

Así esté en pañales, mientras tenga plata entra donde le dé la gana , dice uno de los porteros de un conocido y elegante casino de los once que existen legalmente en la ciudad.

En la actualidad Juan Carlos estudia en noveno grado en un colegio oficial y a pesar de que desde los 11 años se la pasa de sala de juegos en sala de juegos, nunca ha perdido un año, aunque reconoce que infinidad de veces ha tenido que robar para conseguir con qué empezar a jugar.

Cuando jugaba solo maquinitas de pac man, rallye, true o similares cuenta me bastaba con mil pesos para hacer ternas de frutas y ganarle a la máquina unos cuantos pesos, pero cuando me dio por la ruleta, el black jack o el crazzy eight la cuota mínima se me subió a 50 mil pesos.

Curiosamente ahora que necesito más plata, menos tengo que cajonear .

Según la sicóloga Fanny Castillo de Potes, de la Universidad del Valle con especialización en la Universidad de París VIII, esta conducta delictiva es típica en menores de edad que se envician al juego a través de juegos de habilidad o destreza donde no hay incentivos económicos o si los hay son mínimos. El peligro dice es cuando pasan a juegos donde la plata es el factor primordial.

En el caso de Juan Carlos asegura el niño está en una pre etapa que puede durar hasta cinco años estable, pero a medida que juega, gana y pierde, se sumerge en un mundo donde se pierde el valor real de las cosas, de la persona y de la dignidad.

En este punto fue que el concejal Adolfo Arbeláez Duque alertó a las autoridades municipales del peligro que representan para los jóvenes las cerca de 1.500 casas de juegos legales e ilegales que pululan por toda Cali sin ningún control de la Secretaría de Gobierno ni de las autoridades de Policía.

Dice Arbeláez que estas máquinas tragamonedas o basuco electrónico son focos de proliferación de la delincuencia juvenil. De allí que la Personería Delegada para la Defensa del Menor haya hecho un llamado a todos los estamentos para que ejerzan un estricto control de los sitios donde permiten el ingreso a menores de 18 años, donde venden licor o sustancias alucinógenas a fin de que no se dispare el índice delincuencial ahora que llegaron anticipadas las vacaciones escolares.

Además continuó en la ciudad más del 80 por ciento de estos sitios viola el Decreto 1730 de 1993 que reglamenta la ubicación, permiso y condiciones de los juegos, así como el libro VI del Código Departamental de Policía sobre diversiones y espectáculos. Aunque estas normas prohíben ubicar juegos en sitios aledaños a centros educativos, tiendas, panaderías y lugares de concurrencia, es allí donde proliferan al alcance de niños hasta de seis años y amas de casa.

A este respecto, el secretario de Gobierno, Julio César Martínez, dijo que los controles son continuos y se intensifican con los operativos que hacen los organismos de seguridad del Estado los fines de semana.

La evasión es otra cualidad de esta modalidad denunció el concejal ya que el municipio no recibe ni un solo peso por impuestos de industria y comercio ya que se pagan a Ecosalud para las arcas de la capital de la República.

El municipio tampoco recibe por concepto de juegos de azar, lo que significa una fuga mensual de capital estimada en 1.200 millones de pesos, dice el inspector de rentas Alvaro Hernán Blanco.